29/10/2025 08:18 - Otros
La política del hijo único fue implementada en 1979 para frenar el rápido crecimiento poblacional. Durante 35 años, millones de familias chinos se vieron obligadas a limitar sus descendientes, generando desequilibrios de género y una sobrecarga en los sistemas de pensiones.
En 2015 el gobierno anunció la eliminación del límite, permitiendo dos hijos por familia, y en 2021 amplió la norma a tres hijos. A pesar de estos cambios, el número de nacimientos siguió descendiendo: en 2023 se registraron apenas 9.6 millones de nacimientos, la cifra más baja desde la década de 1960. La población total alcanzó su pico en 2022 con 1.411 mil millones de habitantes y empezó a decrecer en 2023.
El descenso de la natalidad agrava el envejecimiento poblacional; la proporción de mayores de 65 años supera el 13%, mientras que la relación sexo?femenino se mantiene en torno a 105 hombres por cada 100 mujeres. La escasez de mano de obra joven amenaza la productividad y la sustentabilidad del sistema de pensiones.
Varias provincias han adoptado incentivos financieros, ofreciendo entre 1,000 y 2,000 yuanes por cada nacimiento y exenciones de impuestos. Además, se están impulsando políticas de licencia parental ampliada y subsidios de vivienda para parejas con hijos.
Los demógrafos advierten que, sin cambios estructurales profundos, la población china podría caer a 1.35 mil millones para 2050. El reto del país ahora es equilibrar las necesidades económicas con medidas que fomenten un entorno propicio para la reproducción y cuiden a una generación cada vez mayor.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones