22/03/2026 08:08 - Internacionales
El conflicto que asola Oriente Medio puede entenderse como dos guerras paralelas. Por un lado, la campaña de ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra el régimen iraní. Por otro, la guerra de Irán contra la economía mundial. Ambas son, en gran medida, unilaterales.
Según el análisis publicado por The Economist, Irán no puede repeler los aviones de combate que merodean por sus cielos, mientras que Estados Unidos no tiene una forma fácil de reabrir el estrecho de Ormuz ni de detener los ataques iraníes contra las instalaciones de producción de energía.
El Pentágono afirma que hasta ahora ha llevado a cabo más de 7.000 ataques en todo Irán. Israel ha realizado miles por su cuenta. El número de víctimas mortales va en aumento, con más de 3.000 iraníes muertos, incluidos al menos 1.300 civiles según HRANA.
El estrecho de Ormuz tiene solo 54 km (34 millas) de ancho en su punto más estrecho y está flanqueado por montañas a ambos lados. Por esta vía navegable pasa el 20% del comercio internacional del petróleo y el 25% de la producción de gas natural licuado (GNL).
Irán ha impuesto un bloqueo de facto mediante una combinación de amenazas y ataques esporádicos con misiles y drones contra buques comerciales. El tráfico se ha reducido aproximadamente un 94%.
El analista internacional Andrés Repetto explicó en LN+ que esta es una "guerra asimétrica", donde Irán compensa su menor poder militar con tácticas indirectas.
"Irán no tiene la misma fuerza militar de Israel y Estados Unidos, por eso no le queda otra que estrangular el estrecho por donde pasa no solo el petróleo, sino los alimentos y productos químicos", sostuvo.
La geografía inhóspita del estrecho hace casi imposible que cualquier armada lo asegure completamente.
Los precios del petróleo Brent superan los USD 110 por barril (un aumento del 42-50% desde el inicio del conflicto). El costo de todo, desde fertilizantes hasta helio (un insumo vital en la fabricación de semiconductores), se ha disparado.
Irán ha lanzado ataques contra instalaciones petrolíferas en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, intentando golpear las fuentes de suministro de energía, y no solo los buques.
Donald Trump ha alternado entre suplicar y acosar a los aliados para que se unan a una coalición marítima, aunque luego afirmó que no necesitaba ayuda. El mensaje de la mayoría de los líderes del Golfo ha sido que la guerra no puede terminar con un régimen iraní envalentonado.
El analista Repetto también advirtió que Rusia se favorece de esta guerra, ya que habilita a que la India le compre petróleo ruso, y que Estados Unidos sabe que Irán recibe información de la inteligencia rusa.
Más de 20 países se han sumado a una declaración para garantizar el paso por el estrecho de Ormuz.
"Hoy, el tiempo es el arma más poderosa que vemos en la guerra", explicó Repetto. Esta es una guerra para los zócalos de los noticieros, donde la dinámica mediática y el paso del tiempo juegan roles estratégicos.
La guerra ya está impactando en el electorado estadounidense, donde se debate la posibilidad de una operación terrestre para encontrar el uranio enriquecido, el "grial de este conflicto".
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones