05/04/2026 17:12 - Internacionales
La escena política brasileña se prepara para una nueva edición del clásico que atraviesa la historia reciente del país vecino. A seis meses de las elecciones presidenciales de octubre de 2026, el tablero muestra una polarización extrema entre el progresismo de Luiz Inácio Lula da Silva y la ultraderecha que encarna ahora Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Según tres sondeos difundidos en las últimas semanas, el escenario es de empate técnico: Lula promedia un 38% de intención de voto en primera vuelta frente al 32% de Flávio Bolsonaro, mientras que en una hipotética segunda vuelta la ventaja se reduce a 46% contra 43%. La similitud con las elecciones de 2022, cuando Lula ganó por apenas 50.9% a 49.1% (diferencia de 2 millones de votos), no es casualidad: es la marca de una polarización que se mantiene intacta.
El presidente brasileño llega a este semestre crítico con la economía como carta principal. El desempleo se encuentra en niveles históricamente bajos (5.8%), la inflación está controlada y el salario mínimo tuvo aumento real. Además, su gobierno aprobó dos reformas estructurales: la reforma tributaria sobre la renta (eliminó el impuesto para quienes ganan hasta 5.000 reales mensuales, unos 943 dólares) y la reforma del consumo (unificó impuestos de 5 a 3).
Sin embargo, los especialistas advierten que estos logros macroeconómicos no siempre se traducen automáticamente en votos. La suba de los combustibles impacta directamente en el precio de los alimentos básicos, y las demandas de sectores populares como el fin de la jornada laboral "6x1" (seis días de trabajo por uno de descanso) y la regulación del trabajo en aplicaciones siguen pendientes.
La seguridad pública se presenta como el principal talón de Aquiles de Lula. Es la demanda número uno de los brasileños y el bolsonarismo sabe capitalizarla con promesas de mano dura. La violencia contra las mujeres aumentó durante su mandato, un dato que la oposición utiliza como munición electoral.
Además, la sombra de la corrupción volvió a aparecer. El escándalo del Banco Master involucra al juez José Dias Toffoli (nombrado por Lula en 2009) por uso de aviones privados y presuntos vínculos comerciales con Daniel Vorcaro, titular del banco investigado por irregularidades. El Tribunal Supremo enfrenta un desgaste que, según analistas, termina cayendo en la cuenta del presidente aunque no tenga control sobre ello.
Cuando Jair Bolsonaro anunció el pasado 5 de diciembre que su hijo sería el sucesor, muchos dudaban del potencial electoral de otro Bolsonaro. Las encuestas confirmaron lo contrario: la transferencia de votos de padre a hijo fue casi automática, demostrando que el bolsonarismo funciona como un partido organizado con coordinación y transferencia de votos entre candidatos.
Flávio Bolsonaro, de 44 años y senador, está intentando suavizar su imagen desde el primer día de precampaña. Ha hecho gestos hacia las mujeres, se presenta como el "Bolsonaro moderado" y recordó que sí se vacunó durante la pandemia, a diferencia de su padre negacionista. Su padre, por cierto, permanece en prisión domiciliaria cumpliendo condena por tramar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
La estrategia bolsonarista se centrará en dos ejes: la agenda de costumbres y la seguridad. En economía, según analistas, tienen poco margen de crítica al gobierno. Aún no han presentado su equipo económico. Tarcisio de Freitas, actual gobernador de São Paulo, se perfila como la figura más fuerte del sector porque su imagen es más flexible y puede atraer a la derecha liberal, la extrema derecha y al centro.
| Candidato | Primera vuelta | Balotaje (proyección) | Rechazo |
|---|---|---|---|
| Lula da Silva | 38% | 46% | ~45% |
| Flávio Bolsonaro | 32% | 43% | ~45% |
| Ronaldo Caiado | ~2% | - | - |
Fuente: Encuestas Datafolha y otros sondeos, abril 2026
Las candidaturas se formalizarán entre julio y agosto, cuando se realicen las convenciones partidarias. La campaña arranca oficialmente el 16 de agosto. El 4 de octubre, además de elegir presidente, Brasil renovará la Cámara de Diputados, parte del Senado y los gobiernos regionales. Unos 156 millones de electores están habilitados para votar.
Lula, de 80 años, repite fórmula con el vicepresidente Geraldo Alckmin y ha ordenado a su tropa de candidatos que defiendan su legado sin cuidar quintitas propias. Unos 18 ministros de su gabinete competirán por asientos en el Poder Legislativo para asegurar apoyo parlamentario en caso de victoria.
El 8 de enero de 2023, el bolsonarismo intentó impedir que la tercera presidencia de Lula superara su octavo día de mandato con asaltos a sedes de los tres poderes. Ese episodio parece haber despertado de su letargo.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones