25/05/2026 09:04 - Internacionales
El Papa León XIV en el Vaticano presentando la encíclica Magnifica Humanitas, documento sobre ética e inteligencia artificial, con simbología de tecnología digital y tradición católica
El Papa León XIV publicó su primera encíclica titulada "Magnifica Humanitas" el 25 de mayo de 2026, un documento histórico que aborda los desafíos éticos de la inteligencia artificial desde la doctrina social de la Iglesia. El texto fue firmado el 15 de mayo, coincidiendo exactamente con el 135º aniversario de la célebre Rerum Novarum de León XIII, aquella encíclica pionera sobre los derechos de los trabajadores en la Revolución Industrial.
El nombre papal elegido por el Pontífice no fue casual: León XIV quiso honrar el legado de León XIII, quien en 1891 publicó la primera gran encíclica social de la historia moderna. Al igual que su predecesor confrontó las transformaciones de la Revolución Industrial, el nuevo Papa afronta ahora la "cuarta revolución industrial": la transición digital y el auge de la inteligencia artificial.
La tradición papal de intervenir ante grandes transformaciones se remonta a más de un siglo. Después de Rerum Novarum, otros pontífices siguieron el camino: Juan XXIII con Pacem in Terris (1963) frente a la amenaza nuclear; el Concilio Vaticano II con el decreto Inter Mirifica (1963) sobre los medios de comunicación; Juan Pablo II y Benedicto XVI sobre internet; y Francisco con Laudato Si' (2015) sobre la crisis ecológica.
Una encíclica es una carta pastoral dirigida por el Papa a toda la Iglesia y, en muchos casos, a toda la humanidad. Es el documento pontificio de mayor autoridad, utilizado para fijar posición sobre temas de gran relevancia moral, social o doctrinal. Suelen ser consideradas como una suerte de "manifiesto" del pontificado.
La encíclica está dividida en cinco capítulos, además de una introducción y una conclusión. El documento parte de una premisa fundamental: "la tecnología no es una fuerza antagónica respecto a la persona", pero tampoco "es neutra", porque "asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza".
El Papa repasa la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) desde Pío XII hasta Francisco. La DSI no es "un manual de principios y normas", sino "un camino de discernimiento comunitario" y una "teología de la comunión en la historia". Cada pontífice ha puesto de relieve diferentes aspectos: la dignidad de la persona, el valor del trabajo, la destinación universal de los bienes, la solidaridad, la subsidiariedad, el cuidado de la creación y la centralidad de la paz.
León XIV enumera tres fundamentos: la dignidad de la persona (creada a imagen de Dios), la inviolabilidad de los derechos humanos (el primero es el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural), y el reconocimiento de los derechos de las minorías, con especial atención a las mujeres.
El Papa es particularmente firme: "cualquier intento o proyecto de eliminar o someter una nación es gravemente inmoral e inaceptable". También insiste en que los conocimientos y tecnologías no deben concentrarse en manos de unos pocos, alimentando la brecha entre incluidos y excluidos.
Sobre los migrantes y refugiados, el documento los señala como un "examen decisivo" para la justicia social: la forma en que la sociedad los trata demuestra "si la idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad".
Este es el capítulo central sobre inteligencia artificial. El Papa advierte contra el "paradigma tecnocrático" denunciado también por Francisco, donde toda elección se dicta por parámetros de eficiencia y beneficio.
El documento llama a "desarmar la IA" para sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva; para romper la equivalencia entre poder técnico y derecho a gobernar; para impedir que domine al ser humano.
León XIV critica el transhumanismo y el poshumanismo, que interpretan el progreso como superación de los límites humanos. "El ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite", afirma. "La tecnología puede aliviar los sufrimientos de la humanidad, pero no debe negarla en lo que le es propio: la capacidad de relación y de amor".
La encíclica considera la verdad como un bien común y elemento esencial de la democracia. En el entorno digital, la verdad debe plasmarse en una "ecología de la comunicación".
Sobre el trabajo, el Papa destaca que las nuevas formas de trabajar "no son necesariamente mejores". La tecnología puede descalificar a los trabajadores, relegarlos a funciones marginales y someterlos a vigilancia automatizada. Es necesario diseñar sistemas centrados en la persona y no solo en el rendimiento.
El documento también advierte sobre la "arquitectura de la visibilidad" que premia solo lo que es visible, moldeando opiniones y generando conformismo. Perfilar, predecir y orientar comportamientos es "un poder nuevo" que corre el riesgo de discriminar a los más débiles.
León XIV condena las "nuevas formas de esclavitud", como la de quienes trabajan en la extracción de "tierras raras" necesarias para la tecnología. La Iglesia "renueva su firme condena contra toda forma de esclavitud, trata y mercantilización de las personas".
El último capítulo aborda la guerra en la era digital. "La revolución digital está modificando la gramática de los conflictos", advierte el Papa. Sin un enfoque ético, las decisiones sobre vida y muerte serán cada vez más impersonales.
León XIV reitera que es necesario superar la teoría de la 'guerra justa', promoviendo el diálogo, la diplomacia y el perdón. "No existe ningún algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable", afirma contundentemente.
Sobre las armas relacionadas con IA, el Papa advierte que "toda tecnología que facilite atacar sin ver el rostro del otro rebaja el umbral moral del conflicto". La tecnología "solo puede hacer la guerra más rápida e impersonal, rebajando el umbral del recurso a la violencia".
El documento también señala la crisis del multilateralismo y el surgimiento de un "multipolarismo desordenado y conflictivo". El Papa auspicia reformas profundas para la ONU y el sistema político internacional.
En un pasaje significativo, León XIV dirige los principios también hacia la propia Iglesia, llamando a "un examen de conciencia". El Papa exhorta a "sanear las relaciones y las estructuras eclesiales de aquellas distorsiones que generan desigualdades, falta de claridad y atropellos".
La invitación es a escuchar a las "víctimas de abusos espirituales, económicos, institucionales, sexuales, de poder y de conciencia", ya que ello "forma parte integrante de un camino de justicia". El Papa pide "sinceramente perdón" por el retraso con el que la Iglesia condenó históricamente "el flagelo de la esclavitud".
El cristiano está llamado a responder construyendo la "civilización del amor". El Papa señala cinco "vías de responsabilidad": desarmar las palabras diciendo la verdad; construir la paz en la justicia; asumir la mirada de las víctimas tomando posición; cultivar un sano realismo que busque vías de paz viables; y relanzar el diálogo.
Sobre el diálogo entre religiones, León XIV advierte: "Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra, traiciona su rostro. Luchar en nombre de la religión significa, en realidad, golpear a la propia religión".
La encíclica concluye invitando a los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, para que todos puedan dar testimonio de "la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios".
El incipit (frase inicial) de la encíclica resume su propósito: "La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos".
Fuente: Vatican News - Vatican Media - Infobae
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones