25/05/2026 21:12 - Actualidad
Ilustración artística de un cabildo colonial español de dos plantas con galerías de arcos, muros de adobe y tejas coloniales, situado frente a una plaza histórica con pobladores de principios del siglo XIX celebrando, banderas argentinas ondeando, atmósfera patria con tonos cálidos
Cuando las noticias de la Revolución de Mayo llegaron a San Juan el 17 de junio de 1810, la vida política de la ciudad giraba en torno a una institución clave: el Cabildo, el núcleo político, administrativo y judicial donde se tomaban las decisiones que afectaban a la comunidad.
En aquel entonces, el actual territorio sanjuanino era un poblado reducido de aproximadamente 12.000 habitantes, con una economía limitada y escasa diversificación productiva. Según explicó el historiador Rubén Darío Guzmán, la actividad económica se apoyaba principalmente en la producción de frutos secos y aguardientes, elaborados a partir de materias primas locales, sin desarrollo aún de la vitivinicultura como se la conoce hoy.
La distancia con Buenos Aires hizo que las primeras noticias sobre la Revolución llegaran a San Juan recién el 17 de junio de 1810, es decir, 23 días después de los hechos ocurridos en la capital del Virreinato. La información fue recibida por el alcalde de Primer Voto, Plácido Fernández Maradona, en un contexto de fuerte incertidumbre política.
El Gobernador Intendente de Córdoba, Juan Antonio Gutiérrez de la Concha, de quien dependía administrativamente la región, envió una orden tajante exigiendo ignorar los acontecimientos porteños y tildando a los revolucionarios de "rebeldes y traidores" a la Corona española.
Esta orden sembró el desconcierto y provocó el nacimiento de una profunda grieta entre sanjuaninos realistas (fieles a la Corona) y sanjuaninos patriotas (partidarios de la revolución). Los defensores del antiguo régimen veían en la insurrección un riesgo para el orden social, mientras que un sector más joven e ilustrado vislumbraba una oportunidad para romper las cadenas del centralismo.
Las discusiones derivaron en reuniones y debates que culminaron con un Cabildo Abierto celebrado el 7 de julio de 1810. Allí se resolvió obedecer a la Junta establecida en Buenos Aires, marcando el acompañamiento sanjuanino al proceso independentista.
Entre los integrantes del Cabildo de aquel período se encontraban vecinos que tuvieron un rol central:
| Nombre | Rol |
|---|---|
| Plácido Fernández Maradona | Alcalde de Primer Voto |
| Justo Vázquez del Carril | Cabildante |
| José Ignacio Fernández Maradona | Cabildante |
| Francisco Flores Hurtado | Cabildante |
| Francisco Borja de la Roza | Cabildante |
| Clemente Videla | Cabildante |
| Norberto Antonio Cano | Cabildante |
| José Tadeo Cano de Carbajal | Cabildante |
Los apellidos Laprida, Maradona, Oro y Albarracín lideraron la postura rupturista tras acaloradas discusiones, arriesgando sus patrimonios y posiciones sociales para respaldar un proyecto político incierto.
La adhesión formal a la Revolución de Mayo no se limitó a firmas en pergaminos, sino que demandó un sacrificio material inmediato. La Primera Junta exigió contribuciones patrióticas urgentes para equipar y alimentar a los ejércitos.
El joven abogado José Ignacio de la Roza coordinó estas exacciones económicas entre los productores.
El impacto económico fue severo: el estallido del movimiento emancipador interrumpió bruscamente el circuito comercial con los mercados chilenos de Coquimbo y Santiago. Las exportaciones tradicionales de frutas secas, cal y aguardientes quedaron bloqueadas, obligando a los comerciantes a reorientar sus rutas hacia Buenos Aires.
Uno de los episodios más significativos que vinculan a San Juan con los protagonistas de la Revolución tiene como figura central a Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta.
Tras los conflictos internos con el sector liderado por Mariano Moreno, Saavedra perdió poder político y debió abandonar Buenos Aires. En 1811 buscó refugio en San Juan, donde permaneció en la casa de José Fernández Maradona. Más tarde cruzó la cordillera hacia Chile junto a su hijo.
En 1814, Saavedra volvió a territorio sanjuanino, instalándose en la zona de Colangüil, en el departamento de Iglesia. Allí permaneció aproximadamente un mes en una de las pocas viviendas existentes en ese momento. Registros históricos señalan que el dirigente valoró especialmente su estadía en la provincia, destacando la experiencia de aislamiento y reflexión en la región cordillerana.
A 216 años de la Revolución de Mayo, las Actas Capitulares y documentos conservados por el Archivo General de la Provincia continúan siendo una fuente fundamental para comprender cómo San Juan acompañó el nacimiento de la Patria. Los valores de participación, representación y compromiso con el bien común siguen formando parte de la identidad provincial.
Fuentes: Ministerio de Gobierno de San Juan, Archivo General de la Provincia, Tiempo de San Juan, Diario Huarpe, investigaciones de Ana Teresa Igareta (arqueología histórica de San Juan).
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones