26/05/2026 10:03 - Salud
Personas realizando caminata al atardecer en un parque urbano con senderos, luz dorada del sol y ambiente saludable
Caminar siempre es saludable, pero el momento del día en que se realiza puede marcar una diferencia importante en los beneficios metabólicos. Según un estudio publicado en la revista científica Obesity (publicación oficial de The Obesity Society), la actividad física realizada durante la tarde y la noche tiene un impacto superior en el control de la glucosa en sangre.
La investigación, liderada por investigadores de la Universidad de Granada, España, determinó que existe una franja horaria óptima para maximizar los beneficios del ejercicio: a partir de las 18:00 horas. Este hallazgo representa un avance significativo para quienes buscan prevenir o controlar condiciones como la diabetes tipo 2 y otras alteraciones metabólicas.
El equipo científico observó a 186 adultos con un promedio de edad de 46 años. Todos los participantes presentaban sobrepeso u obesidad y al menos una alteración metabólica, lo que los convertía en un grupo ideal para evaluar la relación entre ejercicio y control glucémico.
Durante un período de 14 días, los investigadores monitorearon simultáneamente la actividad física y los niveles de glucosa de los participantes mediante dispositivos portátiles. Esta metodología permitió obtener datos precisos sobre cómo el cuerpo responde al ejercicio en diferentes momentos del día.
| Dato | Valor |
|---|---|
| Participantes | 186 adultos |
| Edad promedio | 46 años |
| Duración del estudio | 14 días |
| Condición de los participantes | Sobrepeso/obesidad con alteración metabólica |
| Horario óptimo identificado | A partir de las 18:00 |
El doctor Jonatan R. Ruiz, autor principal del estudio y catedrático de la Universidad de Granada, explicó que el ejercicio realizado en horario vespertino mejora la homeostasis de la glucosa, es decir, la capacidad del cuerpo para mantener estable el azúcar en sangre.
Durante la tarde y la noche, ciertos procesos metabólicos favorecen una utilización más eficiente de la glucosa, especialmente cuando la actividad física coincide con períodos posteriores a las comidas principales. El ritmo circadiano —el reloj biológico interno— también influye en cómo el organismo procesa la energía a distintas horas del día.
El estudio destaca la necesidad de avanzar hacia una prescripción de ejercicio de precisión. Esto significa que los profesionales de la salud y el deporte no solo deben recomendar la cantidad y el tipo de actividad física, sino también el momento óptimo del día para realizarla.
Mantener los niveles de glucosa bajo control es fundamental para prevenir complicaciones asociadas a la diabetes tipo 2 y otras enfermedades cardiovasculares. Este hallazgo aporta evidencia sólida para optimizar las rutinas de entrenamiento y aprovechar al máximo los beneficios metabólicos del movimiento.
El descubrimiento no implica que caminar por la mañana sea perjudicial. Moverse siempre suma, pero elegir la tarde podría optimizar algunos efectos metabólicos. Para muchas personas, incorporar caminatas después de la jornada laboral o tras comidas importantes puede ser más fácil de sostener que rutinas complejas.
Los especialistas subrayan que la constancia sigue siendo el factor principal. Ningún horario compensa el sedentarismo prolongado ni reemplaza una alimentación equilibrada o los controles médicos periódicos. Sin embargo, este tipo de estudios amplía la mirada sobre prevención: pequeños ajustes en hábitos diarios pueden tener un impacto concreto en la salud.
El estudio fue publicado a principios de 2026 en la revista científica Obesity y fue liderado por investigadores de la Universidad de Granada, España.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones