28/05/2026 03:26 - Economia
Interior de fábrica textil con máquinas industriales de coser detenidas, suelo con retazos de tela, un operario de espaldas observando la línea de producción paralizada, iluminación fría que acentúa la crisis del sector industrial argentino
La industria textil argentina atraviesa una de sus peores crisis en décadas. En los primeros cinco meses de 2026, al menos siete empresas del sector presentaron concurso preventivo de acreedores, mientras otras tantas avanzan con cierres de locales, suspensiones de personal y reestructuraciones de distinta magnitud.
El fenómeno ya no se limita a fábricas aisladas: atraviesa todos los segmentos del negocio, desde hilanderías hasta fabricantes de ropa interior, indumentaria infantil y talleres que trabajaban para marcas masivas.
El deterioro del poder adquisitivo impactó de lleno en indumentaria.
Tarifas, costos laborales y tasas financieras erosionaron márgenes.
Productos de China, Brasil y Bangladesh con precios imposibles de igualar.
Shein y Temu capturan mercado con entregas directas a domicilio.
+120 años de historia
Empresa centenaria dueña de marcas Zorba, Mercury y Mutz Sport. Sobrevivió al “Efecto Tequila” y al colapso de 2001, pero el escenario actual la desbordó. Ingresó formalmente en concurso preventivo tras reconocer cesación de pagos.
Mar del Plata
Una de las textiles más emblemáticas de la ciudad. Suspendió a 175 trabajadores entre noviembre de 2025 y marzo de 2026. Presentó pasivo millonario y fuerte retracción del mercado interno.
Proveedor de marcas
Fabricante que producía para Reebok, Kappa, Billabong, Cheeky, Mimo y Kosiuko. Describió escenario de “competencia diabólica” ante importaciones. Marcas que antes producían localmente ahora importan directamente.
Indumentaria infantil
Llegó a tener más de 40 locales en todo el país. Pasivo superior a $2.800 millones. Cierre de sucursales y fuerte caída de ventas. Advirtió sobre impacto del comercio electrónico internacional.
Grupo TN Platex
Integrante del grupo controlado por la familia Karagozian. Apuntó contra apertura de importaciones, desregulación de plataformas extranjeras y elevado costo financiero.
Yeal Kim
Vinculada al ex presidente de Fundación Pro Tejer. Reconoció operar apenas entre 20% y 30% de su capacidad instalada, niveles considerados inviables para sostener costos operativos.
DFAC (De Fábrica al Consumidor), el proyecto impulsado por Teddy Karagozian que buscaba comercializar ropa básica producida íntegramente en Argentina, también cerró sus puertas. El cierre funciona como señal simbólica: incluso iniciativas enfocadas en producción nacional pierden competitividad frente al avance importador.
Ted Bodin, firma de indumentaria femenina fundada en 1984 con presencia histórica en centros comerciales y locales propios, también presentó concurso preventivo.
En su presentación judicial, la empresa sostuvo que el modelo comercial dejó de ser sustentable luego de una caída superior al 40% en las ventas reales durante los últimos dos años.
El expediente menciona explícitamente el impacto de Shein y Temu, plataformas globales que permiten comprar ropa a bajo costo con entrega directa en el país, afectando el tráfico en locales físicos.
Los expedientes judiciales repiten un patrón: muchas marcas que históricamente fabricaban en el país comenzaron a migrar hacia modelos basados en importación directa, abastecimiento desde Asia y ventas online.
El resultado se refleja en toda la cadena: suspensiones de personal, reducción de turnos, capacidad ociosa, cierre de líneas de producción y compañías buscando refugio judicial.
Capacidad ociosa: Varias empresas operan con niveles de producción que van del 20% al 30% de su capacidad instalada, lo que imposibilita cubrir costos fijos y genera un “círculo de endeudamiento” para financiar gastos corrientes.
El concurso preventivo es un procedimiento legal que permite a empresas en crisis negociar con sus acreedores para evitar la quiebra. Durante el proceso:
La industria textil fue históricamente una de las mayores generadoras de empleo industrial del país. La crisis actual pone en riesgo miles de puestos de trabajo directos e indirectos en una cadena productiva que incluye desde hilanderías hasta talleres de confección y comercios minoristas.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones