30/05/2026 18:10 - Internacionales
Escena nocturna de un módulo policial dañado por una turba en una zona rural de Bolivia, con destrozos y un ambiente de tensión.
Un episodio de extrema violencia sacudió el municipio de Pocoata, en el departamento de Potosí, Bolivia, donde una turba enardecida ejecutó un brutal linchamiento contra tres jóvenes detenidos por el presunto robo de un vehículo. Los hechos, ocurridos la noche del 28 de mayo de 2026, dejaron a la región conmocionada y pusieron en alerta a las autoridades judiciales.
Según informaron fuentes policiales y el Ministerio Público, alrededor de las 20:00 horas del miércoles 28 de mayo, un grupo de aproximadamente 200 comunarios se concentró frente al módulo policial de Pocoata. La multitud, motivada por el deseo de hacer "justicia comunitaria", irrumpió violentamente en las instalaciones.
Los jóvenes se encontraban bajo custodia policial tras ser aprehendidos por su presunta vinculación con el robo de un minibús. La turba no solo logró ingresar a la fuerza, sino que también causó destrozos considerables en las celdas y en varios vehículos oficiales.
Una vez que los detenidos fueron sacados por la fuerza del recinto, fueron sometidos a una salvaje golpiza colectiva. Posteriormente, fueron arrastrados hasta una cancha pública, donde fueron amarrados a un árbol y quemados vivos. Testimonios de la zona describen gritos desgarradores mientras los agresores difundían imágenes del crimen en redes sociales como una advertencia. Uno de los jóvenes intentó apagar el fuego rodando por el suelo, pero la multitud pedía a gritos que se lanzara más combustible.
Tras consumar la ejecución, los atacantes arrojaron los cuerpos carbonizados en los nichos del Cementerio General de la localidad, abandonándolos en el lugar. Los restos fueron hallados la mañana del 29 de mayo por efectivos de la Policía Boliviana que realizaban patrullajes en la zona.
El fiscal departamental de Potosí, Gonzalo Aparicio Mendoza, aseguró que no habrá impunidad y que se han iniciado las investigaciones pertinentes en coordinación con la Policía Boliviana. Sin embargo, el avance de las pesquisas se ve dificultado por un clima de hostilidad.
La población local habría impuesto una ley del silencio, lo que dificulta la obtención de testimonios. Además, bloqueos camineros en la región han impedido el arribo de refuerzos policiales desde Llallagua, obligando al repliegue del fiscal asignado por temas de seguridad hasta que la situación se calme.
El fiscal departamental, Erick Aparicio, declaró: "La situación en el municipio es tensa, dificulta al Ministerio Público y Policía a llevar a cabo las investigaciones". Por este motivo, se solicitó el apoyo de un contingente especial, aunque su llegada sigue siendo incierta debido a los cortes de ruta.
El Ministerio Público ha desplegado peritos forenses y equipos de investigación para recolectar indicios en la escena del crimen y dar con los cabecillas de la turba. Las autoridades buscan identificar a los autores del linchamiento y del asalto a las instalaciones policiales.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones