01/06/2026 15:22 - Internacionales
Mapa geopolítico del Golfo Pérsico con banderas de países árabes e Irán mostrando el Estrecho de Ormuz como punto estratégico clave con barcos petroleros y bases militares
La guerra que comenzó el 28 de febrero de 2026 con un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán ha dejado un saldo devastador y un panorama geopolítico radicalmente transformado. Con un gasto estimado de 30.000 millones de dólares, el conflicto se caracterizó por la falta de objetivos políticos claros y expectativas poco realistas que iban desde un cambio de régimen en Teherán hasta el desmantelamiento del programa nuclear iraní.
Según el análisis del especialista Paulo Botta publicado en Infobae, lo más significativo de este episodio bélico es su impacto en las relaciones árabe-iraníes y árabe-norteamericanas, lo que ha abierto un nuevo capítulo en ambas dinámicas regionales.
Una de las decisiones más impactantes de Irán fue el cierre del Estrecho de Ormuz, una acción con repercusiones globales que paralizó una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Este paso estratégico por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial quedó bloqueado, generando efectos en cadena en los mercados energéticos mundiales.
El precio del petróleo Brent se disparó, alcanzando niveles cercanos a los 98,38 dólares por barril, mientras que el WTI se situó en torno a los 94,08 dólares. Esta situación obligó a países como Estados Unidos a reconsiderar su estrategia energética y a buscar alternativas para reducir su dependencia del Golfo Pérsico.
La relación entre los países árabes e Irán nunca ha sido sencilla. Un ejemplo que ilustra estas tensiones históricas es el desacuerdo sobre cómo denominar al cuerpo de agua que los separa: para unos es el Golfo Árabe; para otros, el Golfo Pérsico.
Además, existe una evidente continuidad histórica en los esfuerzos de Irán por lograr la hegemonía regional. Este afán se refleja en reclamos territoriales dirigidos hacia Baréin y en la ocupación en 1971 de tres islas del Golfo poco antes de la independencia de los Emiratos Árabes Unidos, las que permanecen hasta hoy bajo control iraní.
A pesar de estas tensiones, los países árabes habían mantenido en los últimos años un cierto grado de distensión, estableciendo relaciones diplomáticas y económicas con Teherán. Sin embargo, esta dinámica cambió drásticamente a partir del 28 de febrero de 2026, cuando Irán tomó la ofensiva contra estos países, particularmente contra los Emiratos Árabes Unidos, atacando infraestructura civil y económica.
A pesar de la presión militar impuesta por Irán, los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) optaron por no responder con ataques directos. No obstante, esta postura no implica que el sistema regional haya quedado estático o inmune a cambios profundos.
Se vislumbra el inicio de un nuevo capítulo en las relaciones entre las monarquías del Golfo e Irán, una etapa que estará marcada por un mayor distanciamiento entre árabes y persas. Cabe esperar un incremento en las manifestaciones de retórica patriótica y nacionalista en ambas orillas del Golfo.
Del lado de los estados árabes, se consolidará un consenso en materia de seguridad: Irán será percibido como la mayor amenaza estratégica para la estabilidad regional. Esto impulsará mayores inversiones en defensa, especialmente el desarrollo de una base industrial nacional liderada por empresas como SAMI en Arabia Saudita y EDGE Group en Emiratos Árabes Unidos.
Asimismo, se intensificarán los planes de diversificación y desarrollo económico, así como las inversiones en infraestructura, particularmente en áreas clave como el mar de Omán y el mar Rojo, con una menor dependencia del Estrecho de Ormuz. La guerra ha demostrado la imperiosa necesidad de construir economías más diversificadas y resilientes.
En relación con Estados Unidos, el modelo tradicional basado en la compra de armamento norteamericano, los acuerdos de seguridad con Washington y la presencia de bases militares no ha proporcionado los resultados esperados en términos de seguridad. Resulta evidente que, aunque Washington busca inversiones árabes, no presta la atención debida a sus preocupaciones y perspectivas estratégicas.
Este conflicto provocó cambios no previstos: Irán demostró su capacidad para influir directamente sobre el Estrecho de Ormuz y se fortaleció el poder de la Guardia Revolucionaria Islámica o Pasdarán. Washington debe comprender que una arquitectura de seguridad en el Golfo no puede ignorar las demandas legítimas y razonables de los países árabes.
En medio de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, Israel continuó su avance militar. El 31 de mayo de 2026, las Fuerzas de Defensa de Israel capturaron el castillo de Beaufort, una fortaleza de 900 años de antigüedad en el sur del Líbano, ubicada a 14,5 km de la frontera israelí.
El primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la toma como un "punto de inflexión decisivo" contra Hezbolá. El ministro de Defensa israelí Israel Katz anunció que las tropas permanecerán indefinidamente en la posición. Francia convocó al Consejo de Seguridad de la ONU y el presidente Macron rechazó la escalada.
El conflicto en el Líbano ha dejado más de 3.433 muertos desde su inicio el 2 de marzo de 2026. Un alto el fuego está vigente desde el 8 de abril de 2026, aunque ha sido violado en múltiples ocasiones.
Donald Trump anunció el 31 de mayo de 2026 que Estados Unidos está muy cerca de un acuerdo de paz con Irán. Las negociaciones son mediadas por Pakistán y buscan extender el alto el fuego por 60 días más.
Washington exige tres condiciones: reapertura del Estrecho de Ormuz, compromiso nuclear y retirada de uranio enriquecido. Irán aceptó no desarrollar ni comprar armas nucleares, según confirmó Trump en entrevista con Fox News.
Sin embargo, el analista internacional Andrés Repetto advirtió en diálogo con La Nación que "la posibilidad de un acuerdo entre la administración estadounidense de Donald Trump y el régimen iraní parece ser cada vez más difícil, ya que ambas partes se mantienen firmes en sus posiciones".
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones