06/06/2026 12:26 - Tecnologia
Cielo estrellado del desierto de Atacama con la Vía Láctea visible en todo su esplendor, telescopio profesional en primer plano, montañas oscuras de fondo, atmósfera serena y majestuosa
Mientras el 80% de la población mundial vive bajo cielos contaminados por la luz artificial, el desierto de Atacama en Chile se mantiene como uno de los últimos refugios de oscuridad genuina del planeta. Aquí, donde las estrellas brillan con una intensidad que muchos jamás han presenciado, los astrónomos libran una batalla silenciosa contra el avance de la civilización.
En el Observatorio Paranal, operado por el Observatorio Europeo Austral (ESO), la oscuridad es un recurso tan valioso como escaso. Situado a 2.600 metros de altitud y a 130 kilómetros de la ciudad más cercana (Antofagasta), este complejo astronómico alberga algunos de los telescopios terrestres más avanzados del mundo, incluyendo el Very Large Telescope (VLT) y el futuro Extremely Large Telescope (ELT), cuya construcción finalizará en 2027.
"Hay muy pocos lugares en la Tierra con estas condiciones", afirma Itziar de Gregorio-Monsalvo, astrofísica sénior del ESO en Chile. La ausencia de nubes, la altitud y la escasa contaminación lumínica han convertido a esta región en un paraíso para la astronomía profesional.
Es el resplandor excesivo de luz artificial que ilumina el cielo nocturno, impidiendo la observación de estrellas y otros cuerpos celestes. Se considera un contaminante "duro", similar a la contaminación química del aire o del agua, porque altera ecosistemas y afecta el bienestar humano.
Un estudio reciente reveló que, en promedio mundial, el cielo se iluminó casi un 10% anual entre 2011 y 2022. Si una persona podía ver 250 estrellas al inicio de ese período, los investigadores descubrieron que al final solo podría observar 100.
| Dato | Impacto |
|---|---|
| 80% de la población mundial | Vive bajo cielos contaminados por luz artificial |
| 10% anual | Aumento del brillo del cielo nocturno (2011-2022) |
| 2/3 de los telescopios principales | Superaron el umbral crítico del 10% para 2022 |
| 6 observatorios profesionales | Permanecen con contaminación lumínica inferior al 1% |
Los psicólogos han sugerido que la desaparición de las estrellas podría empeorar el bienestar mental al eliminar la conexión humana con el mundo natural. Los ecólogos, por su parte, han demostrado que la luz artificial engaña a animales y plantas, alterando su comportamiento y fisiología.
En Atacama, a simple vista se pueden divisar las Nubes de Magallanes, dos galaxias enanas cuya luz ha viajado aproximadamente 200.000 años para llegar a la Tierra. Un privilegio que pocos lugares del mundo pueden ofrecer.
La principal amenaza para Paranal y otros observatorios proviene de la industria minera y energética. A principios de 2026, la empresa AES Andes propuso construir el megaproyecto industrial Inna a pocos kilómetros del observatorio.
Un análisis del ESO de 2025 advirtió que Inna amenazaba con aumentar la contaminación lumínica sobre algunos telescopios hasta en un 50%, además de incrementar la turbulencia atmosférica y las vibraciones.
AES Andes anunció que no seguiría adelante con el proyecto Inna, alegando otras prioridades comerciales.
Los marcos legales en Chile siguen siendo los mismos. No hay garantías de que nuevos proyectos no surjan en el futuro.
Uno de los problemas centrales es que las regulaciones chilenas sobre impacto ambiental se basan en un umbral de contaminación lumínica del "no superar el 10% adicional", establecido en la década de 1970.
"Si permites un aumento del 10%, básicamente destruyes el sitio", advierte Eduardo Unda-Sanzana, astrónomo de la Universidad de Antofagasta.
Para sitios como Paranal, cualquier aumento superior al 1% es una mala noticia. En 2025, la Unión Astronómica Internacional actualizó sus directrices, reduciendo significativamente ese umbral y estableciendo límites específicos para cada ubicación.
Durante las visitas al observatorio, los investigadores han observado formaciones de 20 a 30 satélites sobrevolando la zona, todos visibles a simple vista.
Si empresas como SpaceX logran sus objetivos, pronto podría haber miles de satélites interfiriendo con la observación astronómica, o incluso hasta un millón si se concretan los planes para utilizarlos como centros de datos orbitales para inteligencia artificial.
Por ahora, los satélites son manejables, pero la situación podría cambiar drásticamente.
Lo que ocurre en el desierto de Atacama no es solo un problema local. Los telescopios espaciales como el Telescopio Espacial James Webb cumplen funciones específicas, pero los astrónomos también necesitan los enormes espejos de las instalaciones terrestres que proporcionan mayor detalle.
El futuro Telescopio Extremadamente Grande (ELT), con un espejo de 39 metros de ancho, es demasiado grande para transportarlo en un cohete. Si la contaminación lumínica destruye la oscuridad de Atacama, no habrá sustituto posible.
"Hace cincuenta años, el mundo abundaba en cielos oscuros. Lo que antes era abundante ahora es extremadamente escaso. Se trata de entornos en peligro y estamos a punto de perderlos si no los protegemos. No tendremos un sustituto si perdemos esta batalla".
- Eduardo Unda-Sanzana, Universidad de Antofagasta
Los astrónomos están presionando para que se establezca una norma secundaria que permita a las autoridades chilenas intervenir si los niveles de luz en la región superan cierto umbral, obligando a descontaminar, atenuar luces o cambiar tecnologías.
El desierto de Atacama representa mucho más que un lugar oscuro en el mapa: es una ventana privilegiada hacia el universo que la humanidad está a punto de cerrar. La pregunta es si seremos capaces de protegerla antes de que sea demasiado tarde.
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones