11/06/2026 12:29 - Tecnologia
Reconstrucción artística del Praearcturus gigas, un escorpión prehistórico de un metro de longitud, caminando sobre rocas cubiertas de musgo en un ambiente acuático del Devónico Inferior hace 415 millones de años, con pinzas prominentes de 16 centímetros y estructuras similares a aletas en su abdomen
Investigadores del Museo de Historia Natural de Londres lograron resolver un enigma científico que permaneció abierto durante más de un siglo. Los fósiles que reposaban en las colecciones del museo desde la década de 1870 han sido finalmente identificados como pertenecientes a Praearcturus gigas, el escorpión más grande conocido hasta la fecha.
El estudio, publicado el 2 de junio de 2026 en la prestigiosa revista Palaeontology, revela que esta criatura alcanzaba aproximadamente un metro de longitud, un tamaño comparable al de un bate de béisbol profesional. Sus pinzas median cerca de 16 centímetros, cuatro veces más que las de los escorpiones gigantes actuales.
| Especie | Longitud |
|---|---|
| Praearcturus gigas | ~100 cm |
| Escorpión gigante del bosque (actual) | 10-13 cm |
| Escorpión promedio actual | 2-8 cm |
El escorpión prehistórico era hasta 50 veces más grande que las especies modernas.
Praearcturus gigas habitó la Tierra hace aproximadamente 415 millones de años, durante el Devónico Inferior, una época en la que la vida terrestre apenas comenzaba a desarrollarse. Las plantas no superaban unos pocos centímetros de altura y los vertebrados aún vivían principalmente en ambientes acuáticos.
Los escorpiones y otros artrópodos gigantes aparecieron típicamente unos 50 millones de años después, cuando las selvas y los árboles generaron un aumento del oxígeno que permitió la existencia de organismos terrestres de gran tamaño. El hallazgo de P. gigas en esta época temprana representa una excepción significativa.
Richard Howard, curador de artrópodos fósiles del Museo de Historia Natural y autor principal del estudio, explicó: "Es mucho más antiguo de lo que esperaríamos para encontrar artrópodos gigantes. Las fronteras entre un animal terrestre y uno acuático eran mucho más difusas".
La confirmación definitiva llegó gracias a un estudio de 2015 que describía Eramoscorpius brucensis, un escorpión hallado en Canadá. Este espécimen presentaba una característica clave: un esternón largo y triangular con una hendidura central, exactamente igual al de P. gigas.
Howard señaló: "Es exactamente igual en ambos escorpiones. Por lo tanto, podemos inferir que son animales estrechamente relacionados".
El equipo trabajó con ocho fósiles excavados en tres sitios distintos del Reino Unido, utilizando tomografías computarizadas y otras herramientas avanzadas para examinar los especímenes preservados en el museo londinense.
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Ejemplares de tres sitios distintos del Reino Unido
Una de las revelaciones más interesantes del estudio es que P. gigas probablemente llevaba un estilo de vida semiacuático. Los investigadores identificaron estructuras similares a aletas en el abdomen, llamadas epímeros laterales, que no se encuentran en ningún otro escorpión conocido.
Russell Bicknell, paleobiólogo de la Universidad Flinders (Australia), describió: "Es un organismo realmente robusto. No querrías encontrarte con algo así en un callejón oscuro. Habría sido una auténtica bestia".
El gran tamaño del animal planteaba un dilema alimenticio: en tierra firme, las únicas presas disponibles eran criaturas diminutas como ácaros y otros arácnidos pequeños. Por ello, los científicos plantean la hipótesis de que se alimentaba de peces primitivos sin mandíbula y peces acorazados que habitaban las aguas de aquella época.
No todos los expertos están convencidos. Jason Dunlop, director científico del Museum für Naturkunde de Berlín y revisor del estudio, señaló que dos características fundamentales de los escorpiones no han sido encontradas: el aguijón al final de la cola y los órganos sensoriales llamados pectines.
"El problema que tengo es que solo contamos con fragmentos del animal original. Las grandes pinzas también podrían encontrarse en algunos crustáceos", indicó Dunlop.
Howard respondió: "Si descubres el esqueleto de un dinosaurio sin cabeza, no supones que no tenía cabeza", defendiendo la reclasificación.
Elizabeth Dowding, de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg, destacó la importancia de la ciencia de revisión: "Es asombroso que esta historia sea, en sí misma, una historia de revisión y curiosidad constante sobre el mismo conjunto de rocas. Demuestra claramente cómo funciona la ciencia".
El estudio también permitió reclasificar otros dos artrópodos del mismo período que anteriormente no se consideraban relacionados con P. gigas. Todas las bases de datos de paleobiología deberán actualizar su información para incorporar estos nuevos hallazgos.
Fuente: CNN en Español, Museo de Historia Natural de Londres, Revista Palaeontology (2 de junio de 2026)
Alfredo S. Quiroga
Conspiraciones