13/07/2026 04:07 - Internacionales
La provincia de Almería, en España, respira con cautela tras varios días de angustia. El voraz incendio que se desató en la localidad de Los Gallardos el pasado 9 de julio de 2026 a las 18:00 horas, producto de la caída de un poste de alta tensión, finalmente se ha estabilizado gracias al amainar del viento y al inmenso esfuerzo de los equipos de emergencia.
Aunque las llamas retroceden, el escenario que dejan es desolador. Hasta el momento, se han calcinado 6.600 hectáreas de terreno. La tragedia ha dejado un saldo de 12 personas fallecidas —cuatro de ellas de nacionalidad británica que fueron halladas en un vehículo, y siete en la localidad de Bédar—. Además, se reportan 23 desaparecidos y 8 heridos, cuatro de ellos en estado grave, mientras que 1.400 personas tuvieron que ser evacuadas de sus hogares.
Para combatir las llamas, que en su momento más crítico avanzaron a una velocidad de 100 metros por minuto, el gobierno español desplegó un operativo masivo. El mismo incluyó 22 medios aéreos, 539 efectivos estatales, 220 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y 245 agentes de la Guardia Civil. Su valentía y dedicación han sido fundamentales para controlar la catástrofe.
El trabajo ahora se centra en la identificación de los cuerpos calcinados y en dar respuestas a las familias de los desaparecidos. Las muestras de las víctimas han sido enviadas a Madrid para realizar análisis de ADN, un proceso meticuloso que requiere tiempo y delicadeza en medio del dolor.
No todo el dolor es producto del fuego. Ha surgido una fuerte polémica en España debido a que no se activó el sistema ES-Alert, el mecanismo de alerta de emergencias a la población mediante mensajes a teléfonos móviles. Las autoridades tendrán que explicar por qué este sistema vital no fue utilizado para advertir a tiempo a los habitantes de la zona.
Fuente original: Clarín
Alfredo S. Quiroga