16/07/2026 14:22 - Deportes
El 15 de julio de 2026, la selección argentina logró una agónica remontada para vencer a Inglaterra 2-1 y clasificar a la final del Mundial. Sin embargo, la celebración trascendió lo deportivo cuando los jugadores, liderados por figuras como Lautaro Martínez y Giovani Lo Celso, desplegaron en el Mercedes-Benz Stadium una bandera con la leyenda 'Las Malvinas son argentinas'.
El gobierno del Reino Unido reaccionó rápidamente. El ministro británico de Ciencia, Peter Kyle, calificó el gesto como 'totalmente inapropiado' en declaraciones a la BBC, argumentando que 'uno de los principios fundamentales de la Copa del Mundo es que la política esté separada del fútbol'. Una portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, enfatizó que 'las islas Falkland sin duda lo son' del Reino Unido.
El gobierno inglés solicitó formalmente a la FIFA que investigue el asunto, amparándose en el artículo 34 del protocolo del Mundial, que prohíbe mostrar mensajes políticos, religiosos o personales antes, durante o después de los partidos.
El presidente argentino, Javier Milei, respaldó el sentimiento de los jugadores al asegurar que es 'perfectamente válido y lícito' que se expresen. Sin embargo, advirtió que 'un partido de fútbol es un partido de fútbol' y que las Malvinas se recuperarán 'en el plano diplomático con una inteligencia en el accionar'.
Para los argentinos, enfrentar a Inglaterra siempre es especial. La rivalidad tiene raíces en la Guerra de Malvinas de 1982, que dejó 649 soldados argentinos y 255 ingleses fallecidos. En el Mundial de 1986, Diego Maradona ofreció una especie de revancha deportiva con sus dos goles históricos en México.
Veteranos de guerra como Juan Carlos Salinas celebraron emocionados este nuevo triunfo. 'Esto para nosotros es algo grande', expresó, demostrando que para la cultura argentina, la pelota y la memoria histórica ruedan juntas.
Hay antecedentes claros. En 2014, antes del Mundial de Brasil, Argentina mostró una bandera similar en un amistoso y la FIFA aplicó una multa de 30.000 francos suizos (unos USD 33.000 en aquel entonces). Todo indica que la delegación albiceleste podría recibir una sanción económica similar, aunque no se esperan suspensiones deportivas.
A pesar de la polémica, Argentina ya está enfocada en la final del 19 de julio de 2026 en Nueva Jersey, donde se enfrentará a España con la ilusión de sumar su cuarto título mundial. #mundial-2026
Alfredo S. Quiroga