22/07/2026 09:40 - Internacionales
Desde el 15 de julio de 2026, un sistema frontal extremo, asociado al fenómeno El Niño Godzilla, ha golpeado con fuerza inusitada a las regiones de Coquimbo y Atacama, dejando a su paso destrucción y desolación. Lo que habitualmente llueve en un mes, cayó en solo una hora, desbordando ríos y anegando comunidades enteras.
El 21 de julio de 2026, ante la magnitud de la emergencia, el presidente José Antonio Kast decretó el estado constitucional de catástrofe en Coquimbo y la provincia de Huasco. Esta medida permite al Ejecutivo desplegar efectivos militares, limitar la libertad de circulación y movilizar recursos de asistencia con mayor rapidez para socorrer a la población afectada.
Según el último informe del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), dado a conocer el 22 de julio de 2026, el trágico balance arroja:
El temporal ha destruido por completo 100 viviendas, mientras que más de 3.500 hogares presentan daños graves. Miles de familias han perdido sus pertenencias y su fuente de ingresos, pero la solidaridad se hace presente para reconstruir.
Más de 87.000 personas permanecen sin suministro eléctrico en regiones como Atacama y La Araucanía. En Coquimbo, la crisis del agua es crítica, con 176.000 personas sin agua potable, a las que se suman otras 5.000 en Atacama.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, describió la severidad del evento: Lo que llueve generalmente en un mes llovió en una hora, lo que lleva a calificar este evento como de precipitaciones anormales y extremas. En zonas como Cerro Tololo, se registraron más de 200 mm de precipitación.
Para hacer frente a la emergencia, el gobierno chileno ha enviado más de 150 toneladas de ayuda humanitaria a las regiones afectadas, distribuyendo agua, alimentos y elementos de higiene. Las clases han sido suspendidas en Valparaíso, Huasco, Coquimbo, Copiapó, San José de Maipo y Tiltil. Mientras las tareas de rescate continúan, el espíritu de solidaridad del pueblo chileno se mantiene firme en la reconstrucción de las zonas afectadas.
Alfredo S. Quiroga