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05/11/2025 00:05 • POLITICA • POLITICA
En los últimos días se desencadenó un megaoperativo de la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro, destinado a asestar un golpe contundente al Comando Vermelho, la principal organización criminal del país. El operativo se desarrolló en los barrios de Complexo da Maré y Fazenda da Rocinha, zonas históricamente vinculadas al tráfico de drogas y a la violencia armada.
Diferentes medios han reportado cifras que superan los 120 fallecidos, entre ellos civiles, miembros de pandillas y algunos agentes policiales. Fotógrafos y testigos presenciales describen escenas estremecedoras: cuerpos sin cabeza, desfiguraciones graves y una gran cantidad de cadáveres sin identificación inmediata.
El presidente Lula da Silva condenó lo que denominó una "matanza" y un "desastre humanitario", señalando que la estrategia había sobrepasado los límites de la legítima defensa y vulneraba los derechos humanos. En declaración emitida el 3 de noviembre de 2025, Lula pidió una investigación independiente y urgente para determinar responsabilidades.
El episodio ha reavivado el debate sobre la política de seguridad pública en Brasil. Mientras algunos sectores apoyan la dureza contra el crimen organizado, organizaciones de derechos humanos exigen la protección de la vida civil y el fin de la impunidad. El Congreso debe ahora decidir si se autoriza una comisión de investigación parlamentaria.
Estudios forenses y análisis de inteligencia han identificado que en más del 95?% de los fallecidos existían relaciones con el Comando Vermelho. Este dato refuerza la hipótesis de que la operación buscaba desarticular estructuras de mando del grupo, aunque la magnitud de la carnicería ha generado dudas sobre la proporcionalidad de la respuesta.
Se espera que la Fiscalía Federal abra un expediente para investigar posibles graves violaciones a los derechos humanos. Mientras tanto, la opinión pública brasileña se muestra dividida: algunos celebran la supuesta "destrucción" del crimen, y otros claman por justicia y reparación para las víctimas.