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11/11/2025 00:36 • SOCIALES • SOCIALES
En el fin de semana del 7 al 9 de noviembre de 2025 se registró un suceso estremecedor en una cárcel de Ecuador, donde 27 internos fueron encontrados ahorcados. Las autoridades describieron el hecho como una "venganza" dentro del complejo entramado de pandillas que operan en los penales.
Ante la gravedad del hecho, el Gobierno anunció el traslado inmediato de 300 presos catalogados como peligrosos a una nueva cárcel de alta seguridad, diseñada al estilo de la "cárcel Bukele" conocida por sus estrictas medidas de control. El objetivo es aislar a los líderes de bandas y reducir la capacidad operativa de grupos como Sao Box, que ha expandido su influencia en varios penales.
La violencia está alimentada por la proliferación de bandas narcotraficantes dentro de los centros penitenciarios. Informes de la prensa local señalan que dos grandes organizaciones criminales se disputan el control de rutas internas, lo que ha derivado en enfrentamientos sangrientos. En 2024, la masacre de 31 reclusos en la cárcel de Machala ya había puesto en evidencia la insuficiencia del modelo carcelario.
En medio de la crisis, el exvicepresidente Jorge Glas fue trasladado a una nueva unidad penitenciaria, medida que, según la prensa, busca evitar su exposición a la violencia interna y garantizar la seguridad de todos los internos.
El término se refiere al conjunto de problemáticas que afectan a los sistemas carcelarios: sobrepoblación, falta de recursos, escasa capacitación del personal y la presencia de organizaciones criminales que ejercen control sobre la vida interna de los centros. Estas condiciones favorecen actos extremos como los ocurridos recientemente.
El Gobierno se ha comprometido a acelerar la construcción de nuevas instalaciones de alta seguridad y a reforzar los protocolos de vigilancia. Sin embargo, expertos advierten que la solución requerirá reformas estructurales profundas, incluida la revisión de penas y programas de reinserción.