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13/11/2025 11:04 • POLITICA • POLITICA
Desde hace varios años, Estados Unidos evalúa la condición de salud de los extranjeros que solicitan visas, especialmente bajo la normativa del "public charge" que determina si el solicitante podría convertirse en una carga para los servicios sociales. Bajo la administración anterior, se plantearon restricciones, pero nunca se implementaron de forma generalizada.
En noviembre de 2025, el Departamento de Estado emitió una directriz que incorpora enfermedades crónicas como criterio de inadmisibilidad. Entre las condiciones señaladas se encuentran:
Los oficiales consulares deberán revisar los resultados de exámenes médicos y, en caso de detectarse alguna de estas condiciones, podrán negar la emisión de la visa o solicitar información adicional sobre la capacidad del solicitante para cubrir sus gastos de salud.
Según el comunicado oficial, la medida busca "preservar la integridad del sistema de salud y de asistencia social de EE.UU., evitando gastos innecesarios que puedan recaer sobre el erario público". La administración también destaca la necesidad de proteger la salud pública frente a la propagación de enfermedades graves.
Organizaciones de derechos humanos y grupos de inmigrantes calificaron la política de "discriminatoria" y "estigmatizante", señalando que muchas personas con estas condiciones pueden vivir sin requerir asistencia pública. Expertos en salud pública advierten que la medida podría desalentar la búsqueda de atención médica preventiva entre la población migrante.
Los futuros viajeros deberán prepararse para someterse a exámenes médicos más exhaustivos y, en caso de poseer alguna de las afecciones mencionadas, considerar opciones alternativas como visas de trabajo o estudio, que pueden contar con requisitos diferentes.
El Departamento de Estado indica que la directriz será implementada de forma gradual durante los próximos seis meses, con revisiones periódicas para evaluar su impacto.