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24/11/2025 19:03 • POLITICA • POLITICA
La Unión Cívica Radical (UCR), uno de los partidos tradicionales de la política argentina, vive una situación de desarticulación que no se veía desde la década de 1990. Tras la renuncia de Martín Lousteau como presidente del partido, los principales dirigentes han adoptado una postura esquiva, negándose a asumir la conducción en un contexto turbulento.
En los últimos días, diversos medios han señalado que varios ex ministros, diputados y figuras de la dirigencia provincial están siendo considerados como candidatos para reemplazar a Lousteau. Entre los nombres que circulan en la prensa destacan algunos ex titulares del gabinete nacional y dirigentes con experiencia legislativa, aunque ninguno ha confirmado su intención de asumir el cargo.
El conflicto interno se refleja también en la Cámara de Diputados. Analistas políticos advierten que la UCR podría terminar con el bloque de diputados más pequeño de su historia, lo que limitaría su poder de negociación y su capacidad de influir en la agenda legislativa. La reducción del bloque se produciría como consecuencia de la salida de varios legisladores que, al no encontrar una dirección clara, optarán por integrarse a otros partidos o formar nuevas agrupaciones.
Esta crisis no solo afecta la organización interna del radicalismo, sino que también tiene repercusiones en la coalición opositora y en la estabilidad del Congreso. La falta de liderazgo claro dificulta la elaboración de una estrategia común frente al gobierno nacional y debilita la posición de la UCR en los debates de política pública.
La UCR, fundada en 1891, ha sido históricamente un pilar del sistema democrático argentino. Sin embargo, los últimos años han mostrado una tendencia a la fragmentación interna, con episodios de escisión que han mermado su representación parlamentaria. La situación actual representa un punto de inflexión crítico que podría redefinir el futuro del partido.