Imago Noticias
River Plate busca a Román y un delantero tras rechazos a Andino y Carrizo
Tamara Bella niega affair con Luciano Castro y pide cortar el tema
Matías Alé rompe el silencio tras el despido de Alfa de la obra Asia Caliente
Desaparece la niña de 6 años Jimena Saravia en Salta: intensas búsquedas en Las Vertientes
25/11/2025 08:08 • POLITICA • POLITICA
Diego?Armando?Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020 a causa de una insuficiencia cardíaca. Su figura trascendía el fútbol para convertirse en un símbolo cultural de Argentina. Ante la profunda conmoción, el gobierno decidió que su cuerpo fuera velado públicamente en la Casa Rosada, sede del poder ejecutivo, para que la ciudadanía pudiera rendirle homenaje.
El velorio comenzó el 26 de noviembre de 2020 y se prolongó hasta la madrugada del 27. Se estimó que más de 130.000 personas se congregaron en la Plaza de Mayo y en los alrededores de la Casa Rosada, muchas de ellas portando banderas, camisetas y el icónico número diez. La presencia masiva generó una presión logística y de seguridad sin precedentes.
En la noche del 27 de noviembre de 2020, alrededor de 15.000 hinchadas y hinchas vinculados a los grupos "barrabrava" de clubes como Boca Juniors y River Plate lograron penetrar la zona limitada del velorio. Rompieron barreras policiales, empujaron a los agentes y forzaron la entrada al interior del edificio, generando una interrupción abrupta del acto.
Durante aproximadamente cinco minutos, la seguridad de la Casa Rosada estuvo en alerta máxima. Se activaron protocolos de emergencia, se cerraron las puertas de acceso y los agentes federales se vieron obligados a retirar al público para evitar un enfrentamiento más amplio. La situación se estabilizó rápidamente gracias a la intervención de la Policía Federal y del Gendarmería Nacional.
Ante la escalada de violencia, la presidenta Cristina?Fernández de Kirchner solicitó de inmediato que el velorio fuese suspendido y reubicado en un espacio más seguro. En una conferencia de prensa emitida a las 02:30?hs, indicó que la prioridad era la seguridad de los ciudadanos y de los agentes, y que se buscaría una solución para que los argentinos pudieran despedirse sin riesgo.
El episodio quedó registrado como uno de los momentos de mayor tensión política y social en la historia reciente de Argentina. Destacó la capacidad de movilización del pueblo ante la pérdida de una figura emblemática, pero también puso en evidencia la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad en eventos de carácter nacional. Años después, el recuerdo de esos minutos sigue alimentando el debate sobre la relación entre deporte, política y seguridad pública.