Imago Noticias
River Plate busca a Román y un delantero tras rechazos a Andino y Carrizo
Tamara Bella niega affair con Luciano Castro y pide cortar el tema
Matías Alé rompe el silencio tras el despido de Alfa de la obra Asia Caliente
Desaparece la niña de 6 años Jimena Saravia en Salta: intensas búsquedas en Las Vertientes
30/11/2025 00:27 • OTROS • OTROS
El 3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar catalogado (de ahí el prefijo "3I") y lleva el nombre del proyecto ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) que lo detectó el 9 de enero de 2022. Su órbita hiperbólica indica que no está ligado gravitacionalmente al Sol y proviene de fuera del Sistema Solar, al igual que el famoso ‘Oumuamua (2017) y el cometa 2I/Borisov (2019).
Desde su descubrimiento, 3I/ATLAS ha presentado varias peculiaridades:
Estos factores han llevado a algunos grupos a preguntar si estas “anomalías” podrían indicar una posible origen tecnológico, aunque hasta la fecha no existe evidencia empírica que respalde tal hipótesis.
El término se utiliza en la comunidad científica para describir la hipótesis de que un objeto interestelar pudiera ser una pieza de maquinaria extraterrestre, como una sonda o un desecho tecnológico. En el caso de 3I/ATLAS, la idea se basa únicamente en la curiosidad por sus propiedades atípicas y no en datos observacionales concretos.
Según un artículo de The Conversation, los investigadores han desvelado que la composición de 3I/ATLAS es consistente con material helado típico de cometas originados en regiones frías de sistemas planetarios externos. No se han detectado señales de radios o láseres que sugieran una procedencia artificial.
En La Nación y Infobae se citan los estudios que analizan los impulsos de gases y los patrones de luz, concluyendo que la mayor parte de las anomalías pueden explicarse por procesos de sublimación intensiva bajo la radiación solar.
El estudio de 3I/ATLAS refuerza la necesidad de monitorear objetos interestelares, ya que aportan información invaluable sobre la composición química de otros sistemas planetarios y los procesos que rigen su formación. Cada nuevo cometa interestelar representa una oportunidad para comparar nuestro entorno con el de otras estrellas.
Con la próxima generación de telescopios, como el James Webb Space Telescope (JWST) y el futuro Vera C. Rubin Observatory, la detección y el análisis de objetos como 3I/ATLAS serán más precisos, permitiendo distinguir entre fenómenos naturales y cualquier señal verdaderamente extraordinaria.