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02/12/2025 13:06 • SOCIALES • SOCIALES
El 2 de diciembre de 1993, tras una larga persecución que duró más de una década, la policía colombiana logró localizar a Pablo Emilio Escobar Gaviria en un barrio de clase media de Medellín. La redada, conocida como la Operación "Búsqueda del Bloque" o "Search Bloc", culminó en un tiroteo en el que el narcotraficante recibió varios disparos y cayó muerto a los 44 años.
Según los informes de la época y testimonios de los propios oficiales, el disparo que acabó con la vida de Escobar fue realizado por un agente de la Policía Nacional que formaba parte del equipo táctico de la "Search Bloc". El funcionario, que prefirió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad, ha sido identificado por los periodistas como un ex sargento que hoy lleva una vida alejada del protagonismo.
Tras retirarse de la institución, el ex policía recibió una pensión por sus servicios y decidió establecerse en la zona cafetera de Colombia. Actualmente reside en la ciudad de Manizales, donde trabaja como guardia de seguridad en una empresa privada. Vive con su esposa y sus dos hijos, y se describe a sí mismo como un hombre que prefiere la tranquilidad de la vida cotidiana lejos de los focos mediáticos.
En varias entrevistas concedidas a medios locales, el ex agente ha manifestado que el día de la operación vivió una mezcla de adrenalina y responsabilidad. Comentó que, aunque la muerte de Escobar marcó un hito en la lucha contra el narcotráfico, también dejó una profunda huella en su propia vida, obligándolo a proteger siempre su anonimato para evitar posibles represalias.
El 32.º aniversario del fallecimiento de Escobar sirve como recordatorio de la compleja historia del narcotráfico en Colombia y del papel que desempeñaron las fuerzas de seguridad en la erradicación de los carteles. La figura del agente que disparó el tiro final se ha convertido en un símbolo de la determinación de la autoridad para enfrentar a los poderosos del crimen organizado.
Hoy, a más de tres décadas de aquel fatídico enfrentamiento, el hombre que dio el golpe final a Pablo Escobar lleva una vida pacífica en Manizales, lejos de los ecos de la violencia que una vez dominó el país. Su historia, aunque discreta, forma parte del legado que marcó el fin de una era del narcotráfico en Colombia.