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12/12/2025 03:03 • POLITICA • POLITICA
Las Islas Malvinas, territorio bajo soberanía británica pero reclamado por Argentina, son foco de rivalidades históricas. En los últimos años la exploración de hidrocarburos offshore ha cobrado relevancia por la creciente demanda mundial de energía y la posibilidad de encontrar reservas significativas en la cuenca de Malvinas.
El Gobierno de la Nación, a través de la Secretaría de Energía y Recursos Naturales, declaró el 5 de diciembre de 2025 que no apoyará el desarrollo de un yacimiento offshore situado al norte del archipiélago. La medida se basa en la defensa de la soberanía y en la falta de consenso internacional.
Poco después, el Ministerio de Energía del Reino Unido emitió una orden el 7 de diciembre de 2025 que permite a empresas británicas iniciar la extracción de petróleo en la zona. La autorización incluye la concesión de licencias a compañías internacionales, entre ellas una firma israelí interesada en colaborar con operadores británicos.
La Cancillería argentina condenó la acción británica como una "explotación unilateral" de una cuenca que, según Argentina, pertenece a su jurisdicción. Además, el presidente Javier?Milei manifestó su intención de llevar el caso a instancias internacionales y reforzó la posición de Argentina en foros como la ONU.
En el ámbito empresarial, la compañía israelí EnergyCo protagonizó un debate al anunciar su intención de operar conjuntamente con socios británicos, lo que generó críticas de sectores argentinos que calificaron la participación extranjera como una "negociación con el ocupante".
De concretarse la extracción, se estima que la cuenca de Malvinas podría producir entre 200.000 y 300.000 barriles diarios, lo que representaría un ingreso significativo para la economía británica y, potencialmente, para la región. Sin embargo, expertos en medio ambiente advierten sobre los riesgos de derrames en un ecosistema marino vulnerable.
Según fuentes oficiales, la fase de prospección podría iniciarse en 2027, dos años después de los anuncios actuales, siempre y cuando se superen los obstáculos diplomáticos y regulatorios. Mientras tanto, la disputa sigue alimentando la agenda política de ambos países y mantiene a la comunidad internacional atenta a posibles sanciones o negociaciones.