El Gobierno británico prioriza la seguridad nacional sobre la transición energética. Para financiar un ambicioso aumento en el gasto militar, el Ministerio de Energía recortará fondos destinados a las bombas de calor eléctricas, golpeando una industria en crecimiento y dejando a miles de hogares sin el apoyo estatal para abandonar el gas.

El Reino Unido ha tomado una decisión drástica en su tablero económico. Para sostener un incremento de £15.000 millones en gasto de defensa durante los próximos cuatro años, el Gobierno ha decidido recortar el presupuesto de energía, afectando directamente los subsidios a la calefacción sostenible.

La Secretaria de Energía, Miatta Fahnbulleh, tiene la misión de hallar más de £2.000 millones en ahorros. El blanco principal es el esquema de subsidios para bombas de calor eléctricas en Inglaterra y Gales, una herramienta clave para reemplazar las viejas calderas de gas por sistemas limpios.

El dato: Desde su lanzamiento en 2022, el programa ya ha subsidiado la instalación de casi 80.000 bombas de calor.
Concepto Cifra / Valor
Aumento planeado en defensa £15.000 millones (4 años)
Recorte presupuesto Energía £2.000 millones
Subsidio máximo por hogar Hasta £9.000
Ahorro adicional requerido £4.700 millones

El Tesoro británico sostiene que estos subsidios han sido utilizados mayormente por hogares de clase media. Sin embargo, la industria advierte que este recorte frenará el desarrollo de un sector naciente, mientras que los precios del gas siguen empujando las facturas al alza.

Las consecuencias económicas de este ajuste incluyen:

  • Freno industrial: Impacto negativo en la cadena de suministro de bombas de calor en el Reino Unido.
  • Retroceso ecológico: Recortes también en proyectos de captura de carbono y almacenamiento (CCS) y esquemas de hidrógeno verde.
  • Apuesta fósil: Se espera que los ministros den luz verde al campo gasífero Jackdaw esta misma semana.

Mientras emprendedores como Dale Vince advierten que el calor limpio aún no es sinónimo de calor barato, el Gobierno británico mira hacia modelos como el de Francia, aunque ahora priorice la inversión militar sobre la agenda climática.


Fuente: The Guardian