04/08/2026 15:49 - General
Una imagen científica que confundió al mundo, pero que esconde los secretos más profundos de nuestro planeta.
En julio de 2026, la NASA publicó una visualización tridimensional que rápidamente se volvió viral en redes sociales. Muchos usuarios afirmaban que se trataba de la 'verdadera forma' de la Tierra, describiendo un planeta lleno de protuberancias y depresiones. Sin embargo, la agencia espacial aclaró el misterio: no es una fotografía del aspecto físico del planeta, sino de una representación científica llamada geoide.
Para entender este concepto, el geoide es un modelo físico-matemático que representa el campo gravitatorio de la Tierra. Imagina cómo sería el nivel medio del mar si los océanos pudieran extenderse por toda la superficie terrestre, incluso atravesando los continentes, y permanecieran en absoluto reposo, sin mareas, vientos o corrientes.
Como explicó el científico de la NASA, Michael Watkins, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL): la gravedad de la Tierra tiene colinas y valles porque la distribución de materiales en las profundidades varía.
Las áreas rojas en el mapa indican una mayor atracción gravitatoria. Esto coincide con regiones de mayor concentración de masa, como la cordillera de los Andes o el Himalaya.
Las zonas azules muestran donde la gravedad es más débil, como ocurre en el océano Índico o en la cuenca del río Congo.
La razón por la que la imagen llamó tanto la atención es que las deformaciones parecen gigantescas. La NASA aclaró que estas irregularidades fueron amplificadas aproximadamente 10.000 veces para poder apreciarse a simple vista. En la realidad, las diferencias son minúsculas: el geoide varía desde +85 metros sobre el nivel de referencia en Islandia, hasta -106 metros bajo el nivel medio en el sur de la India.
Esta increíble visualización se basó en el modelo global GOCO06s, que fue desarrollado tras analizar más de mil millones de observaciones realizadas a lo largo de 15 años por 19 satélites. Entre las misiones espaciales clave se encuentran:
Aunque parezca solo una curiosidad visual, este modelo tiene aplicaciones fundamentales para el estudio de nuestro mundo:
Permite analizar con gran precisión el nivel del mar.
Estudia el movimiento del agua y el derretimiento de los glaciares.
Detecta cambios en las reservas de agua subterránea.
Comprende la dinámica interna de la Tierra y el movimiento de las placas tectónicas.
Lejos de cambiar lo que sabemos sobre la forma de la Tierra (que técnicamente es un elipsoide oblato), la nueva visualización complementa décadas de investigaciones y nos ofrece una ventana para entender con más detalle cómo funciona nuestro hogar bajo la superficie.
Fuentes originales: La Nación | Infobae | El Cronista | iProfesional | El Día
Alfredo S. Quiroga