07/08/2026 05:41 - General
Según informaron la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) y diversos medios internacionales, el pasado 5 de julio de 2026, la sonda Hayabusa2 logró una hazaña técnica asombrosa. Este vehículo, aproximadamente del tamaño de un refrigerador, sobrevoló el asteroide 98943 Torifune a una distancia estimada de apenas 800 metros y a una velocidad vertiginosa de más de 18.000 kilómetros por hora.
La maniobra representó un desafío monumental, ya que Torifune no era el objetivo original de la misión. La sonda había sido diseñada para maniobras a 20 kilómetros de distancia, no a cientos de metros a velocidad de bala. Sin embargo, el éxito fue rotundo. La imagen en blanco y negro tomada por la cámara telescópica ONC-T reveló una sorpresa inesperada: dos objetos redondos unidos, una forma que rápidamente le valió el apodo de muñeco de nieve.
En el momento en que vi realmente esta imagen y los datos científicos... de verdad me puso la piel de gallina. Personalmente, me pareció un muñeco de nieve.
- Yuya Mimasu, científico de JAXA
98943 Torifune es lo que los científicos llaman un objeto cercano a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés, Near-Earth Object). Es un asteroide tipo S (compuesto principalmente por roca), con un diámetro medio de unos 450 metros. Pertenece al grupo Apolo, una clasificación que indica que su órbita cruza la de nuestro planeta, aunque estudios indican que no representa un peligro inmediato de colisión. Su curioso nombre proviene de Ame no Torifune, que en la mitología japonesa se traduce como navío del ave celestial, un título poético para una roca que navega por el cosmos.
La forma de dos lóbulos que presenta sugiere que se trata de una pila de escombros (en inglés, rubble pile), similar a otro asteroide famoso llamado Itokawa. Este fenómeno ocurre cuando la rotación de un asteroide se acelera tanto que el cuerpo se fragmenta, y sus piezas se reagrupan en dos estructuras principales que terminan unidas por la gravedad mutua. Comprender esta morfología es vital para la defensa planetaria. Saber cómo está compuesto un asteroide es clave para diseñar estrategias de desvío, un campo que cobró gran relevancia tras la exitosa prueba de la NASA con el asteroide Dimorphos en 2022.
La sonda fue lanzada el 3 de diciembre de 2014 con destino al asteroide Ryugu. Allí recolectó muestras que regresaron a la Tierra el 6 de diciembre de 2020, trayendo consigo 5,4 gramos de regolito (el polvo y rocas sueltas de la superficie). El estudio de este material reveló la presencia de las cinco nucleobases que forman el ADN y ARN, un hallazgo profundamente esperanzador sobre los posibles orígenes de la vida en nuestro planeta.
En lugar de jubilarse tras cumplir su objetivo principal, Hayabusa2 aprovechó el xenón sobrante de sus motores iónicos para iniciar una misión extendida. Se estima que su próximo gran paso será un sobrevuelo a la Tierra en diciembre de 2027 para ajustar su trayectoria mediante asistencia gravitatoria. Su destino final será el asteroide 1998 KY26, al que llegaría en julio de 2031. Este es un minúsculo cuerpo de apenas 11 metros de diámetro con una rotación ultrarrápida, lo que representará un nuevo y emocionante desafío para la exploración espacial.
Alfredo S. Quiroga