En un gesto cargado de simbolismo y tensión política, el Rey Mohamed VI y el príncipe Moulay Hasán aterrizaron en Ceuta para rendir homenaje a los migrantes fallecidos. La visita marca el lanzamiento de una ambiciosa estrategia marroquí para jubilar el modelo de cooperación actual, que según Rabat, ya ha colapsado.

La crisis migratoria en el Mediterráneo ha llegado a un punto de no retorno. El Rey Mohamed VI y su heredero, el príncipe Moulay Hasán, decidieron pernoctar en Ceuta tras una emotiva ceremonia de homenaje a los migrantes fallecidos en un cementerio musulmán.

No se trata solo de un acto protocolar. Marruecos ha lanzado un mensaje contundente al norte: el sistema actual de control migratorio está agotado. El embajador director de Asuntos Políticos Internacionales de Exteriores, Fouad Yazough, fue tajante al afirmar que el fenómeno de la migración irregular se ha vuelto tan complejo que ya "alcanzó sus límites".

El Plan de Rabat: Marruecos presentará un documento estratégico que busca transformar la relación con sus socios europeos, basándose en tres pilares fundamentales:
  • Consolidación del desarrollo compartido.
  • Impulso a la competitividad económica.
  • Garantía de estabilidad regional.

El contexto es crítico. La ciudad de Ceuta sigue marcada por los eventos de julio, donde se vivió una de las crisis más graves entre España y Marruecos. Los números reflejan la tragedia de la frontera:

Indicador (Crisis Julio) Cifra Registrada
Ingresos en Ceuta ~70.000 personas
Fallecidos (org. humanitarias) 140 personas

Mientras Marruecos lidera esta nueva ofensiva diplomática, en España se aguarda la visita de los reyes a Ceuta y Melilla en los próximos días, siguiendo los criterios de cooperación bilateral.


Fuente: IMAGO