04/08/2026 09:42 - General
Bajo la inmensa capa de hielo que cubre la Antártida Oriental, un equipo internacional de geólogos ha revelado una estructura gigantesca que permaneció oculta durante millones de años. Este descubrimiento no solo cambia nuestra comprensión de cómo se separaron los continentes, sino que también tiene profundas implicaciones para el cambio climático que enfrentamos hoy.
Para entender la magnitud de este hallazgo, primero debemos viajar atrás en el tiempo. Gondwana fue un supercontinente que existió hace aproximadamente 550 a 180 millones de años. Imagina un rompecabezas gigante donde todas las piezas estaban unidas: de este supercontinente se desprendieron los territorios que hoy conocemos como Sudamérica, África, la Antártida, Australia, la India y Arabia.
Comprender cómo se fragmentó Gondwana es como entender el origen de nuestro mundo actual: por qué los continentes están donde están, cómo se formaron los océanos y qué procesos geológicos moldearon el planeta que habitamos.
La estructura descubierta ha sido bautizada como Provincia de Cuencas en Abanico de la Antártida Oriental (EAFBP). Se trata de 30 cuencas subglaciales con forma de V que se extienden radialmente desde un punto pivote ubicado cerca del Polo Sur, a 86,4° de latitud sur.
La formación abarca desde la bahía de Prydz hasta las Montañas Transantárticas, recorriendo más de 1.500 kilómetros. Todo este sistema permanece sepultado bajo aproximadamente 3 kilómetros de hielo, lo que hizo que su detección fuera un verdadero desafío científico.
La Antártida Oriental cubre más del 99% de su superficie con hielo, lo que imposibilita cualquier observación directa del lecho rocoso. Para sortear este obstáculo, los investigadores combinaron tecnologías avanzadas:
| Profundidad | ~3 km bajo el hielo |
| Number de cuencas | 30 cuencas subglaciales |
| Extensión | Más de 1.500 km |
| Antigüedad | ~150 millones de años |
| Equivalente nivel del mar | 28 metros |
El estudio fue publicado en la prestigiosa revista Nature Geoscience y liderado por Egidio Armadillo, con la colaboración de Daniele Rizzello, Pietro Balbi, Alessandro Ghirotto y Martin Siegert, investigadores de universidades e institutos europeos.
Los científicos proponen que esta estructura se formó por un proceso de extensión rotacional intraplaca. Imagina un abanico que se abre desde un punto central: la corteza terrestre se estiró generando zonas de debilidad litosférica que eventualmente facilitaron la ruptura del supercontinente.
Este proceso tuvo tres consecuencias geológicas masivas que moldearon la Antártida actual:
Generó la compresión que elevó las Montañas Gamburtsev, una cordillera completamente oculta bajo el hielo.
Rotó las Montañas Transantárticas unos 20 grados en sentido horario.
Creó la línea de debilidad que controló la separación entre la Antártida y Australia.
La región identificada alberga aproximadamente la mitad de la capa de hielo de la Antártida Oriental. Si todo ese hielo se derritiera, representaría un aumento del nivel del mar de aproximadamente 28 metros.
Las cuencas subglaciales descubiertas se encuentran, en varios puntos, por debajo del nivel del mar actual. Esta característica puede aumentar la vulnerabilidad de la capa de hielo ante el calentamiento global, ya que facilitaría la penetración de agua oceánica cálida debajo del hielo.
Las cuencas identificadas controlan la ubicación de algunos de los glaciares más relevantes del continente:
Lo más notable de este descubrimiento es cómo procesos geológicos iniciados hace unos 150 millones de años siguen condicionando la dinámica del hielo antártico en la actualidad. Las cuencas que se formaron cuando Gondwana comenzó a fragmentarse hoy guían el flujo de los glaciares más grandes del mundo.
Este conocimiento permite a los científicos mejorar las predicciones sobre el comportamiento futuro de la capa de hielo antártica, uno de los elementos más críticos para entender el ascenso del nivel del mar en las próximas décadas. La historia profunda de la Tierra, descubierta bajo kilómetros de hielo, nos ayuda a anticipar el futuro de nuestro planeta.
El estudio fue publicado en Nature Geoscience, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo en geociencias.
Fuentes: Nature Geoscience | Los Andes
Alfredo S. Quiroga