05/08/2026 09:39 - General
El jefe de Estado de Nicaragua, Daniel Ortega, de 80 años, anunció tajantemente que en el país centroamericano «no volverá a haber elecciones». La declaración se produjo el 19 de julio de 2026 durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista en Managua, la capital.
«¡Que se olviden! Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder», sentenció Ortega. El mandatario, que gobierna el país de forma ininterrumpida desde 2007, aseguró que el parlamento, controlado por su partido, aprobará leyes para bloquear a la oposición. Para quienes no conocen la historia reciente de Nicaragua, la Revolución Sandinista fue el movimiento que derrocó la dictadura de la familia Somoza en 1979, liderado originalmente por ideales de izquierda, pero que hoy ha derivado en un gobierno autoritario.
El anuncio de Ortega marca un giro hacia un modelo hegemónico similar al de China o Corea del Norte, donde las elecciones no sirven para cambiar el poder. Según informaron medios internacionales como Infobae y El País, el economista y opositor exiliado Juan Sebastián Chamorro explicó que Ortega «se ha quitado una máscara más» y busca instaurar un sistema de designaciones internas.
Por su parte, el abogado opositor Juan Diego Barberena señaló que la novedad es que «ni siquiera las elecciones fraudulentas, las pantomimas que organizaban, van a realizarse». El objetivo declarado es la perpetuación en el poder de Ortega junto a su esposa, Rosario Murillo, quien ejerce como vicepresidenta y fue designada «copresidenta» recientemente.
La crisis democrática se profundizó con las reformas constitucionales de febrero de 2025. Estas enmiendas eliminaron la separación de poderes, subordinando el judicial y el legislativo al ejecutivo. Además, extendieron el período presidencial de cinco a seis años y aplazaron las elecciones que se iban a realizar en noviembre de 2026, fijando los próximos comicios teóricamente para noviembre de 2027.
El analista político exiliado Eliseo Núñez interpretó la medida como una táctica de hechos consumados para no negociar la vuelta a la democracia. Por su parte, Estados Unidos mantiene sanciones contra el régimen y ha calificado el cargo de «copresidenta» de Murillo como una invención sin legitimidad.
A pesar de la eliminación de la democracia, la comunidad internacional mantiene viva la esperanza de que la presión diplomática y la resistencia de la oposición en el exilio puedan restaurar el Estado de derecho en Nicaragua en el futuro.
El grupo Nicaragua Nunca Más, que opera desde el exilio en Costa Rica, ha denunciado la represión sistemática del gobierno:
En su discurso, Ortega atacó a Estados Unidos y se refirió a la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en enero de 2026, calificando la operación estadounidense en Caracas como una «monstruosidad».
Alfredo S. Quiroga