08/08/2026 01:37 - General
Para entender esta historia, hay que comprender primero el contexto político argentino. El presidente Javier Milei llegó al poder prometiendo combatir a la 'casta', un término que en Argentina se utiliza para describir a la clase política tradicional acusada de vivir de privilegios a expensas del Estado. Por ello, desde la Casa Rosada (sede del gobierno argentino), se impartió una directiva informal: ningún funcionario libertario debía viajar al Mundial para evitar imágenes de privilegio.
Sin embargo, el 19 de julio de 2026, Argentina y España disputaron la memorable final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. La pasión por el fútbol pudo más que la orden presidencial.
Pese a la recomendación, el presidente provisional del Senado y senador por la provincia de San Luis, Bartolomé Abdala, junto al senador sanjuanino por La Libertad Avanza, Bruno Olivera, decidieron emprender el viaje hacia Estados Unidos. Las imágenes de ambos en el aeropuerto de Fort Lauderdale, Florida, se viralizaron rápidamente en redes sociales.
Según informaron medios como La Política Online, Abdala, en su desesperación por no perderse el partido decisivo, se habría comunicado con el consulado argentino en Nueva York para solicitar un avión o contactar empresas de taxis aéreos. Ante la falta de disponibilidad, el senador tomó un vuelo comercial hasta Charlotte-Douglas, en Carolina del Norte, y desde allí completó un viaje de 870 kilómetros en auto (unas 9 horas) para llegar al estadio.
El dato cobra relevancia debido a los altos costos de la travesía. Asistir a la final implicaba un gasto que rondaba los 10.000 dólares en paquetes combinados, mientras que las entradas en reventa superaban los 30.000 dólares, una modalidad legal en EE.UU. Para poner en contexto, a partir de agosto, la dieta (término con el que se conoce al salario de los legisladores en Argentina) de Abdala rondará los 7 millones de pesos netos mensuales. Su afición por el fútbol es conocida: entre 2000 y 2018 fue dirigente de la Liga Sanluiseña y ocupó cargos en la AFA (Asociación del Fútbol Argentino).
Abdala y Olivera no fueron los únicos en desafiar la directiva. Días atrás, el viceministro de Justicia, Santiago Viola, también fue visto en un partido de la Selección. Aunque desde su cartera aseguraron que había pedido licencia, el vocero Adrián Ravier confirmó que existía un compromiso del gobierno de no asistir. Finalmente, el propio Milei defendió a Viola, aclarando que la prohibición solo alcanzaba a los ministros.
Estos episodios, más allá de las polémicas, demuestran que la pasión por la Scaloneta (apodo cariñoso de la Selección Argentina dirigida por Lionel Scaloni) y el fútbol argentino atraviesa a todos los estratos de la sociedad, generando anécdotas que se suman a la rica historia del Mundial 2026.
Fuentes consultadas: La Política Online, Diario de Cuyo, Nexofin y MDZ.
Alfredo S. Quiroga