Una ruptura pública entre Gabriel Rufián y Oriol Junqueras pone en riesgo la estabilidad legislativa del Gobierno. Rufián desmintió el respaldo del partido a los decretos de vivienda y exigió una revisión exhaustiva del texto, mientras Junqueras ya había asegurado el apoyo, lo que ha abierto una fisura interna y complica el calendario del Ejecutivo en el Congreso.

Deterioro dentro de ERC

En el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), desmintió la posición de su líder, Oriol Junqueras, respecto a los dos decretos de vivienda. Junqueras había anunciado que el partido respaldaría ambas iniciativas, pero Rufián advirtió que su grupo revisará «hasta la última coma» del texto antes de pronunciar su voto, eliminando cualquier certeza de apoyo automático.

¿Qué son los decretos de vivienda?

Los decretos buscan la renovación automática de alquileres y otras medidas para regular el mercado de viviendas, con el objetivo de proteger tanto a inquilinos como a propietarios. El gobierno argumenta que estas normativas estabilizan los precios y reducen la vulnerabilidad del sector de alquiler.

Conflicto público con Junts

Rufián acusó a Junts de caer en una «trampa del PSOE», señalando que la postura de Carles Puigdemont obligará a su partido a votar en contra del segundo decreto.
Impacto: Si Junts mantiene su postura, el Gobierno podría perder la mayoría necesaria para aprobar la medida.

Repercusiones en la agenda legislativa

Consejo de Ministros y BOE: El cierre del BOE del segundo decreto se ha retrasado, lo que ha motivado a Rufián a calificar la gestión del Consejo de Ministros como un “desastre”, subrayando la falta de coordinación.
Escenarios:
• Modificación de última hora en el texto de los alquileres para salvar la credibilidad de Rufián.
• Posible ruptura de la disciplina de voto si el Ejecutivo no cede.
• Bloqueo legislativo si ERC no logra alinearse con Junts.

Contexto político actual

El Gobierno socialista depende del apoyo de las fuerzas catalanas para aprobar sus iniciativas. La fragilidad parlamentaria ha convertido cada decisión en un punto de presión entre los partidos, donde cualquier fisura interna puede desencadenar una crisis de gobierno.