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27/12/2025 09:40 • POLITICA • POLITICA
Desde 2009 el noroeste y noreste de Nigeria sufren ataques del grupo yihadista Boko Haram y su escisión, el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP). Según datos oficiales, ambos grupos han asesinado a más de 35.000 personas y desplazado a 2,7 millones de residentes, generando una crisis humanitaria de gran magnitud.
El 25 de diciembre de 2025, bajo la orden directa del presidente Donald Trump, la Marina de EE.UU. lanzó diez misiles de crucero Tomahawk desde un buque desplegado en el Golfo de Guinea contra varios campamentos afiliados al Estado Islámico situados en el estado de Sokoto, cercano a la frontera con Níger. El ataque había sido programado inicialmente para el 24 de diciembre, pero se pospuso para coincidir con la celebración navideña.
El ministro nigeriano de Asuntos Exteriores, Yusuf Tuggar, confirmó que su gobierno proporcionó información de inteligencia que permitió identificar los objetivos. Tuggar afirmó haber mantenido una conversación de 19 minutos con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y, minutos antes del ataque, un segundo contacto de cinco minutos para confirmar la autorización del presidente nigeriano Bola Ahmed Tinubu.
Tras el bombardeo, Trump publicó en su red Truth Social: “Bajo mi liderazgo, Estados Unidos no permitirá que prospere el terrorismo islámico. Que Dios bendiga a nuestras Fuerzas Armadas y FELIZ NAVIDAD a todos, incluidos los terroristas muertos.” El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, añadió en X que “el asesinato de cristianos inocentes en Nigeria debe terminar” y anunció que “habrá más” operaciones.
El Comando de África de EE.UU. (Africom) informó que el ataque provocó “múltiples víctimas” entre los militantes, sin detallar cifras civiles. Sin embargo, el conflicto en la región sigue cobrando un alto precio: más de 35.000 muertos y 2,7 millones de desplazados internos a causa de Boko Haram y ISWAP.