Imago Noticias
River Plate busca a Román y un delantero tras rechazos a Andino y Carrizo
Tamara Bella niega affair con Luciano Castro y pide cortar el tema
Matías Alé rompe el silencio tras el despido de Alfa de la obra Asia Caliente
Desaparece la niña de 6 años Jimena Saravia en Salta: intensas búsquedas en Las Vertientes
01/01/2026 16:12 • OTROS • OTROS
Mercurio tiene un diámetro de apenas 4.879?km, poco más ancho que Australia, y una masa 20?veces menor que la de la Tierra. Aun así, su densidad lo convierte en el segundo planeta más denso del Sistema Solar, superado solo por nuestro planeta. La razón es su núcleo metálico, que ocupa cerca del 85?% de su radio, dejando un manto y una corteza extremadamente delgados.
Las primeras mediciones de la gravedad, realizadas por la nave Mariner?10 en 1974?1975, revelaron la enorme concentración de hierro en el interior de Mercurio. Décadas después, la misión MESSENGER (2011?2015) detectó elementos volátiles inesperados: potasio, torio radiactivo, cloro y hasta hielo de agua atrapado en cráteres polares permanentemente en sombras. Estas composiciones deberían haberse evaporado a causa de las extremas temperaturas, que oscilan entre 430?°C en el día y –180?°C durante la noche.
Los científicos describen a Mercurio como un "dolor de cabeza" planetario: las simulaciones estándar de formación planetaria no logran crear un mundo con esas características en la órbita actual, a 60?millones de km del Sol. La teoría más aceptada postula que un proto?Mercurio mucho más grande sufrió un impacto gigantesco que le arrancó la mayor parte del manto y la corteza, dejando expuesto solo el núcleo metálico. Sin embargo, los volátiles detectados por MESSENGER no se explicarían fácilmente con un choque a velocidades superiores a 100?km/s.
Otras hipótesis plantean que Mercurio se formó directamente en una zona muy caliente del disco protoplanetario, donde la radiación solar primitiva habría evaporado el polvo ligero, dejando sólo material rico en hierro. También se ha sugerido que los planetas interiores migraron después de su formación, y que Mercurio quedó rezagado cerca del Sol sin suficiente material para crecer más.
Lanzada en 2018 por la ESA y la JAXA, la misión BepiColombo –compuesta por la orbitadora MPO y la placa de aterrizaje Mio –completaría una travesía de siete sobrevuelos antes de entrar en órbita alrededor de Mercurio en noviembre?2026, después de una demora causada por un problema en uno de sus propulsores.
Una vez allí, las dos naves se separarán para mapear la topografía, medir la gravedad mediante láser y estudiar el débil campo magnético descentrado. Los instrumentos también analizarán la composición de los volátiles de la superficie, lo que podría confirmar o descartar la hipótesis del impacto gigante.
Resolver el origen de Mercurio no sólo iluminará la historia de nuestro propio Sistema Solar, sino que también proporcionará claves para entender exoplanetas densos y ricos en hierro, los llamados "Super Mercurios", que se han detectado alrededor de otras estrellas. En última instancia, Mercurio puede ser la pieza que falta para completar el rompecabezas de la formación planetaria.