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08/01/2026 19:05 • POLITICA • POLITICA
El tanquero ruso Marinera, propiedad de la empresa BurevestMarin, llevaba más de quince días siendo vigilado por la Guardia Costera de EE.UU. y aviones de reconocimiento P?8A Poseidon. El buque, que navegaba en lastre sin carga a bordo, habría sido utilizado para cargar crudo venezolano después del decreto de bloqueo total a las exportaciones energéticas de Venezuela emitido el 16 de diciembre de 2025 por el entonces presidente Donald Trump.
El 7 de enero de 2026, helicópteros y unidades de la Guardia Costera de EE.UU. abordaron el Marinera en aguas internacionales del Atlántico. Según el comando europeo de EE.UU., la tripulación rusa no ofreció resistencia y no se avistaron buques rusos, incluido un submarino que habría sido enviado previamente para escoltar al petrolero.
BurevestMarin denunció la acción, señalando que su buque civil había sido perseguido pese a sus intentos de comunicar su condición civil y su falta de carga. La empresa instó a Washington a actuar con moderación y respetar el derecho marítimo internacional para evitar riesgos innecesarios en condiciones de tormenta.
El mismo día, la Guardia Costera de EE.UU. también interceptó el M/T Sophia, un petrolero sancionado que navegaba bajo bandera de Camerún en el Caribe. El buque formaba parte de la llamada "flota oscura", una red de embarcaciones que transportan petróleo de países sancionados como Venezuela e Irán usando banderas de conveniencia.
Estos incidentes aumentan la tensión entre EE.UU., Rusia y Venezuela, y ponen de relieve la intensificación de la guerra económica alrededor del petróleo latinoamericano. La medida se enmarca dentro de una estrategia de presión para limitar los ingresos del régimen de Nicolás Maduro y contrarrestar la influencia rusa en la región.