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10/01/2026 20:08 • ECONOMIA • ECONOMIA
Según datos de la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), la producción promedio de crudo de Argentina pasó de 670.000 barriles diarios en 2024 a 740.000 en 2025. La proyección para 2026 sitúa la cifra en torno a 810.000 barriles diarios, una subida que posiciona al país como el cuarto mayor productor de la región, detrás de Brasil, Venezuela y Guyana.
En los últimos seis meses de 2025, la producción argentina alcanzó los 844.386 barriles diarios, con el shale oil de Vaca Muerta aportando cerca del 70 % del total. La compañía estatal YPF concentra aproximadamente la mitad de ese volumen, reforzando su rol como motor del sector.
La reactivación militar de EE. UU. en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro han profundizado la crisis política y económica del país. Las estimaciones internacionales indican que la producción venezolana, que rondaba los 1,2 millones de barriles diarios, podría desplomarse a menos de 300.000 barriles a finales de 2026 si persisten las sanciones y la falta de inversión.
La reducción de la oferta venezolana abre una brecha en el mercado regional que Argentina está preparada para cubrir. Con proyecciones de superar los 800.000 barriles diarios en 2026, el país podría escalar posiciones en el ranking sudamericano y ganar mayor participación en la exportación de crudo.
Para transformar el crecimiento en exportaciones sostenibles, Argentina necesita superar cuellos de botella logísticos. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) contempla la construcción de un nuevo oleoducto y una terminal portuaria en el Atlántico con capacidad inicial de más de 500.000 barriles diarios, ampliable según la evolución de la producción.
El régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) brinda estabilidad fiscal y cambiaria a los proyectos de gran escala, mientras que la coordinación entre Nación, provincias productoras y empresas privadas es esencial para reducir la incertidumbre y acelerar la ejecución de obras.
Los analistas coinciden en que, si se mantiene la regla de juego clara y se avanza en la infraestructura de transporte, Vaca Muerta puede consolidarse como un activo estratégico para la balanza comercial argentina. Además del petróleo, el desarrollo de proyectos de gas natural y licuefacción ampliaría el horizonte de oportunidades y contribuiría a la transición energética del país.
Sin embargo, la volatilidad del precio internacional del crudo, la competencia por capitales y la necesidad de mantener políticas públicas estables seguirán condicionando el ritmo de crecimiento.
En un escenario regional marcado por la incertidumbre en Venezuela, Argentina está emergiendo como un nuevo referente del sector energético sudamericano. Vaca Muerta, impulsada por inversiones, regulaciones estables y proyectos de transporte, tiene el potencial de transformar el potencial geológico en desarrollo sostenido, generación de divisas y crecimiento económico.
Fuente: TN.com.ar