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20/01/2026 07:03 • ACTUALIDAD • ACTUALIDAD
El término "Blue Monday" (lunes azul) se utiliza para describir el supuesto día más deprimente del calendario. Se sitúa siempre en el tercer lunes de enero, lo que en 2026 corresponde al 19 de enero. La palabra "blue" en inglés alude a la tristeza y al color del cielo invernal del hemisferio norte.
El origen data del año 2005, cuando el psicólogo británico Cliff Arnall, profesor en el Centro de Aprendizaje Lifelong de la Universidad de Cardiff, diseñó una fórmula que combinaba variables como el clima, el nivel de deudas después de las fiestas, el tiempo transcurrido desde Navidad, el abandono de los propósitos de Año Nuevo y la motivación general. La ecuación arrojó como resultado el tercer lunes de enero.
Esta fórmula fue encargada por la agencia de publicidad de la empresa de viajes Sky Travel, que buscaba un momento del año propicio para impulsar la planificación de vacaciones de verano y, así, aumentar sus ventas. El anuncio oficial se difundió por primera vez el 24 de enero de 2005.
Desde su lanzamiento, la comunidad académica ha cuestionado la validez de la fórmula. La Universidad de Cardiff se desvinculó del proyecto y la ecuación nunca fue publicada en una revista científica revisada por pares. Expertos señalan que las variables empleadas son subjetivas, difíciles de medir y dependen del contexto cultural y geográfico.
La Asociación Americana de Salud Mental y la Organización Mundial de la Salud aclaran que la depresión clínica no está determinada por una fecha del calendario. Además, el "trastorno afectivo estacional" (TAE) es una condición distinta, relacionada con la reducción de luz solar en determinados meses, principalmente en latitudes altas.
Aunque no exista evidencia empírica que demuestre un aumento de casos de depresión el tercer lunes de enero, el concepto ha encontrado eco en medios, redes sociales y campañas publicitarias. Funciona como un efecto efeméride: brinda una narrativa fácil de compartir y una excusa para promocionar productos de bienestar, viajes o soluciones de consumo.
En el hemisferio sur, donde enero corresponde al verano, el factor climático pierde peso, pero el fenómeno se adapta a otras variables: el fin de las vacaciones, la presión por cumplir metas de Año Nuevo y la aparición de deudas post-festivas.