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23/01/2026 05:07 • POLITICA • POLITICA
El 22 de enero de 2026 el expresidente Donald Trump tomó el podio del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, y utilizó la ocasión para proclamar la intención de iniciar "negociaciones inmediatas" para la compra de la isla de Groenlandia. Durante su intervención, aseguró que no recurriría a la fuerza, repitiendo que "no tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza, no usaré la fuerza".
El abogado especializado en relaciones internacionales, Martin Schapiro, analizó el discurso en una entrevista en Radio 750. Schapiro describió la intervención como "una puesta en escena muy costosa" que buscaba dramatizar una posible ruptura con los aliados tradicionales, señalando que la referencia a Groenlandia creó una atmósfera de "destrato brutal" aunque poco probable en la práctica.
Según Schapiro, la declaración busca "presentar una gran victoria" pero carece de sustancia jurídica, ya que la primera ministra danesa subrayó la necesidad de respetar la soberanía de Groenlandia.
Horas después del discurso, Trump publicó en su red social Truth Social que mantuvo una "reunión muy productiva" con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que se habría establecido "el marco para un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia". Schapiro comentó que la reacción mostró el poder estadounidense para "forzar la mano de los demás" en el corto plazo.
El abogado también vinculó el episodio con la situación en Venezuela, indicando que los límites internos de EE.UU. definirán hasta dónde puede extender su influencia sin consenso interno.
El discurso de Trump ha generado incertidumbre entre legisladores estadounidenses, quienes podrían imponer límites al Ejecutivo sobre la propuesta de adquirir Groenlandia. Además, la comunidad internacional observa con cautela cualquier movimiento que pueda desestabilizar la región ártica.