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27/01/2026 09:14 • POLITICA • POLITICA
El 24 de enero de 2026 se registró en Minneapolis, Minnesota, el tiroteo mortal de Alex Pretti, un enfermero de 37 años, a manos de un agente de la Patrulla Fronteriza (ICE). El incidente ocurrió durante una operación de control migratorio en la que Pretti se interpuso entre los agentes y una mujer que estaba siendo empujada al suelo. Las imágenes mostraron a Pretti forcejeando con los agentes antes de ser abatido.
En los días siguientes, el presidente Donald Trump utilizó sus redes sociales y conferencias de prensa para condenar lo que describió como la “falta de cooperación” de los gobiernos estatales y locales de Minnesota. En un extenso post, acusó al gobernador Tim Walz y al alcalde Jacob Frey de ser “ciudades santuario” que “alientan a agitadores de izquierda”. Trump afirmó que la falta de apoyo de estos dirigentes había provocado el caos y la violencia.
El secretario de Seguridad Nacional, Kristi Noem, respaldó la posición del presidente, responsabilizando a Pretti por “obstruir una operación policial”. Sin embargo, varios funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) expresaron preocupación por la posible repercusión reputacional de la agencia.
Dentro del Partido Republicano, surgieron dudas. El congresista de Kentucky James Comer y el gobernador de Oklahoma Kevin Stitt cuestionaron la conveniencia de mantener a los agentes federales en Minnesota sin la cooperación de autoridades locales, sugiriendo una posible retirada estratégica.
El tiroteo reavivó el debate sobre la política migratoria de EE. UU., la autoridad de los llamados “ciudades santuario” y el uso de la fuerza por parte de ICE. Las protestas se extendieron a otras ciudades, y organizaciones como la NRA valoraron negativamente algunos comentarios de funcionarios republicanos, mientras que grupos de derechos humanos exigían una investigación exhaustiva.
El presidente prometió “no dar marcha atrás” en su compromiso de deportar a criminales violentos ilegales, citando que cerca del 80?% de los votantes estadounidenses apoyan una política migratoria estricta. Al mismo tiempo, la Casa Blanca informó que está evaluando la continuidad de la presencia de agentes federales en Minnesota y que se podrían destinar recursos adicionales a la seguridad local.
El caso sigue bajo investigación y se espera que tanto el Congreso como los tribunales federales tengan un papel decisivo en la definición de la política migratoria de EE.UU. en los próximos meses.