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30/01/2026 09:08 • SOCIALES • SOCIALES
Evelyn Stroppa y Federico Pérez, residentes de Ramos Mejía, comenzaron a construir un pequeño refugio para su familia (ellos y sus hijos Iván y?Blas) a unos 100?km de la Capital Federal. La idea inicial era disponer de un “cuartito” que sirviera de escapada y, al mismo tiempo, generara ingresos extra.
Durante la obra, el proyecto tomó otra dirección y el espacio, de apenas 25?m², se transformó en Paradise Bay, un hospedaje exclusivo para parejas o grupos reducidos. La construcción combinó materiales tradicionales (cemento y ladrillo) con paneles de construcción en seco y una amplia galería exterior.
La tiny house está ubicada en Villa Logercio, a pocos pasos de la Laguna de Lobos. El entorno se caracteriza por su seguridad, tranquilidad y una creciente actividad turística que atrae a visitantes que buscan una escapada cercana sin desplazarse cientos de kilómetros.
La primera innovación fue una cerradura digital con código. Posteriormente, Federico incorporó módulos Wi?Fi para controlar luces, música y otros dispositivos desde un asistente virtual. La casa se gestiona casi por completo con comandos de voz: apagado de luces internas y externas, reproducción de música, consulta del clima y recomendaciones de restaurantes locales.
Entre los equipamientos tecnológicos destacan Wi?Fi de alta velocidad, Smart?TV con Netflix y una estación de café completa con cápsulas, té, tostadas, alfajores de maicena y alimentos envasados al vacío.
El interior fusiona lo moderno con lo vintage: puertas recuperadas, muebles reciclados y objetos de época que aportan calidez al ambiente. Todo el proyecto fue construido en planta baja, descartando la típica forma vertical de otras tiny houses, y no admite niños pequeños por la presencia de una piscina profunda.
El precio es de $150.000 por día para dos personas, sin variaciones estacionales. La estadía incluye café, té, snacks y la posibilidad de usar bicicletas para explorar la zona. Próximamente se añadirán kayaks para aprovechar la laguna.
Actualmente Paradise Bay cuenta con una única unidad, pero ya está en marcha la construcción de una segunda tiny house, prevista para finales de 2026, manteniendo la premisa de entradas independientes y privacidad total.
El proyecto ejemplifica una nueva tendencia de turismo de cercanía, donde la combinación de tecnología, diseño y naturaleza crea experiencias diferenciadas que atraen a visitantes de la Gran Buenos Aires y otras regiones de Argentina.