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31/01/2026 20:07 • SOCIALES • SOCIALES
Sol Díaz Pugh, de 44 años y residente de Gaiman, Chubut, detectó un dolor en el pecho a mediados de 2024. Tras estudios en Trelew y posteriormente en Buenos Aires, le diagnosticaron linfoma no Hodgkin en el mediastino. Inició su primera quimioterapia en el Instituto Fleming de Buenos Aires, con seis ciclos de internación (5?días de tratamiento y 21?días de descanso).
Durante ese proceso, perdió gran parte de su cabello y tuvo que adaptarse a pelucas y turbantes. A pesar del enojo inicial, Sol encontró apoyo en el personal médico y en la comunidad del centro oncológico.
Al terminar la terapia, mientras los estudios confirmaban la remisión del linfoma, un nuevo nódulo pulmonar despertó sospechas. Una biopsia reveló mesotelioma maligno en uno de sus pulmones. Fue operada para extirpar un lóbulo y un tumor adyacente al corazón, y recibió seis ciclos de quimioterapia adyuvante en un hospital de día.
Durante los meses de tratamiento, Sol cruzaba diariamente el puente ferroviario Zabala, cerca de la estación Colegiales, para llegar al Instituto Fleming. Inspirada por la canción de Andrés Calamaro que menciona "hay un deseo que pido siempre que pasa un tren", empezó a pedir deseos al tren cada vez que lo veía, y los maquinistas respondían con luces y bocinas, creando para ella un momento de compañía y esperanza.
Hace diez días (alrededor del 21 de enero de 2026), Sol y algunos amigos instalaron una pequeña placa metálica en el puente con el mensaje:
"Te cuento algo...? Durante un año de tratamiento oncológico, crucé este puente muchas veces. Cada vez que lo hacía, esperaba al tren, pedía un deseo y nos saludábamos con el maquinista. Siempre mis deseos se hicieron realidad. En el corazón de este puente, celebré la esperanza y hoy, sana, celebro la vida. Recordá pasar por el puente y pedir tu deseo... el tren siempre responde... Aquí hay magia... Sol"
Una usuaria de la red X compartió una foto de la placa, y en cuestión de horas la publicación alcanzó miles de visualizaciones, convirtiéndose en viral. Sol no había anticipado la repercusión, pero agradece que su mensaje haya llegado a tantas personas que atraviesan momentos difíciles.
En octubre de 2025 Sol regresó a Gaiman, retomó su trabajo como secretaria administrativa y volvió al gimnasio, donde el entrenamiento le ayudó a sobrellevar los tratamientos. Sin embargo, sigue viajando a Buenos Aires cada cuatro meses para controles médicos, y continúa cruzando el puente Zabala en sus visitas, manteniendo vivo su ritual del deseo.
La historia completa y la foto de la placa pueden consultarse en la nota original de Infobae: https://www.infobae.com/sociedad/2026/01/31/el-mensaje-que-sorprendio-a-los-vecinos-de-colegiales-y-la-historia-de-resiliencia-de-la-mujer-que-no-sabia-que-iba-a-ser-viral/