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Traumas infantiles y adultos disparan el riesgo de demencia y accidente cerebrovascular

02/02/2026 23:08 • ACTUALIDAD • ACTUALIDAD

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Un estudio de Harvard y colaboradores internacionales revela que cuatro o más experiencias adversas en la infancia o adultez aumentan hasta en 228% la probabilidad de desarrollar demencia y en 150% la de sufrir un ACV, con la depresión como principal mediador.

Resumen del hallazgo

Investigadores de la Universidad de Harvard, junto a equipos de EE.UU. y China, publicaron en JAMA Network Open que la acumulación de experiencias traumáticas a lo largo de la vida está estrechamente vinculada al desarrollo de demencia y accidentes cerebrovasculares (ACV) en adultos mayores.

Metodología

El estudio analizó a 11.601 participantes con una edad media de 59 años. Cada individuo respondió cuestionarios detallados sobre adversidades vividas en dos etapas: infancia (violencia doméstica, disfunción familiar, fallecimiento de familiares, etc.) y adultez (discriminación, enfermedad grave, pérdida de empleo, entre otras). También se evaluaron síntomas de depresión, consumo de tabaco, calidad del sueño y factores vasculares como diabetes y cardiopatía.

Resultados clave

  • Cuatro o más adversidades en la infancia incrementan el riesgo de demencia en un 64?%.
  • Cuatro o más adversidades en la adultez elevan el riesgo de demencia en un 141?%.
  • Al combinar adversidades de ambas etapas, el riesgo total de demencia aumenta un 228?%, mientras que el de ACV se dispara 150?%.
  • La depresión medió 34?% del vínculo entre adversidades infantiles y demencia, y 21?% entre adversidades adultas y demencia; para los ACV, la mediación fue del 17?% en la adultez.
  • Durante el seguimiento de casi cinco años, se diagnosticaron 458 casos de demencia y 777 ACV.

Interpretación de los expertos

El neurocientífico argentino Agustín Ibañez, director del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral, subrayó la necesidad de un modelo de riesgo que abarque factores sociales, vasculares y ambientales a lo largo de toda la vida. Recomienda incorporar preguntas sobre experiencias adversas en la atención primaria y ofrecer intervenciones tempranas que incluyan apoyo psicológico, control de la depresión y manejo de factores vasculares.

La psiquiatra Alejandra Doretti destacó que el estrés crónico por traumas eleva los niveles de cortisol, alterando la función cerebral y los órganos, lo que refuerza la relación entre mente, cuerpo y enfermedad neurodegenerativa.

Implicaciones para políticas públicas

Los autores llaman a integrar estrategias de salud mental y prevención vascular en políticas de salud pública, evitando la fragmentación tradicional. Proponen cuestionarios breves para identificar a personas con alta exposición a adversidades y ofrecerles programas de apoyo social, mejora del sueño, actividad física y control de factores de riesgo como tabaquismo y diabetes.

Limitaciones

Los diagnósticos de demencia en algunos casos no fueron realizados por neurólogos y la información sobre experiencias adversas provino de autoinformes retrospectivos, lo que podría generar sesgos de recuerdo.

Conclusión

Este amplio estudio refuerza la conexión entre trauma vital y enfermedades cerebrales, resaltando la depresión como un puente crucial. La detección precoz y el abordaje integral de la salud mental y vascular podrían reducir significativamente la carga de demencia y ACV a nivel global.

Fuente: Infobae

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