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08/02/2026 13:08 • Politica
En una conferencia de prensa el 8 de febrero de 2026, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, afirmó que el régimen no acepta órdenes externas ni la dominación de grandes potencias. "No nos intimida el aumento de la presencia militar estadounidense; estamos listos para la guerra, pero no somos belicistas", señaló, subrayando que la diplomacia sigue siendo la opción preferida después de los diálogos indirectos con Washington en Omán.
Dos días antes, el 6 de febrero de 2026, Irán y EE.UU. reanudaron negociaciones nucleares indirectas en la capital omaní, Mascate, bajo la mediación del sultanato de Omán. Las conversaciones se centraron exclusivamente en el programa nuclear iraní, que Teherán defiende como necesario para la agricultura, la salud y la futura demanda de energía nuclear. El canciller recordó que el derecho al enriquecimiento de uranio es "indiscutible" y que Irán no aceptará una exigencia de "enriquecimiento cero por ciento".
El enviado especial de EE.UU. para Misiones de Paz, Steve Witkoff, visitó el portaaviones USS Abraham Lincoln el 7 de febrero de 2026, reforzando la presencia estadounidense en el Golfo Pérsico. El portaaviones y su grupo de combate fueron desplegados como señal de fuerza, aunque Irán declaró que no respondería a un ataque sobre suelo estadounidense, sino que atacaría bases estadounidenses en la región si se llegara a producir un conflicto.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, calificó las conversaciones como "muy buenas" y sostuvo que un acuerdo centrado únicamente en el programa nuclear iraní sería aceptable. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, también describió las negociaciones como "un paso adelante" y reiteró que Irán busca soluciones pacíficas dentro del marco del Tratado de No Proliferación Nuclear.
Las declaraciones se producen en medio de la peor crisis económica y social que ha vivido el país desde 1979, con protestas masivas que comenzaron en diciembre de 2023. Según datos oficiales, al menos 3.117 personas fallecieron en los enfrentamientos; la organización de derechos humanos HRANA, con sede en EE.UU., eleva la cifra a 6.955 muertos y registra más de 11.600 posibles fallecidos, además de 51.000 arrestos.
Ambas partes aún no han fijado una fecha para una segunda ronda de negociaciones, pero la intención de seguir dialogando permanece. Mientras tanto, la presencia militar estadounidense en la zona y la retórica de guerra de Teherán continúan alimentando la tensión en una región ya volátil.