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10/02/2026 07:08 • Politica
El 10 de febrero de 2026 se marcó como una jornada crítica para el gobierno laborista del Reino Unido. Anas Sarwar, líder del Partido Labour escocés, solicitó públicamente la renuncia del primer ministro Keir Starmer, argumentando que el escándalo que involucra a Peter?Mandelson y Jeffrey?Epstein se ha convertido en una "distracción" que impide al ejecutivo concentrarse en los problemas estructurales del país.
El caso Epicentro surgió tras la detención y allanamiento de varias propiedades de Mandelson, exembajador británico en Estados Unidos y antiguo ministro del Partido Labour, cuyo vínculo con Epstein había sido documentado en archivos publicados recientemente. Starstar, quien nombró a Mandelson como embajador en 2024, se vio forzado a revocar el nombramiento en septiembre de 2025 y a disculparse públicamente, pero el daño político ya estaba hecho.
En los últimos días, el gabinete de Downing Street también se ha visto sacudido: el jefe de gabinete Morgan?McSweeney y el director de comunicaciones Tim?Allan presentaron sus dimisiones el 8 de febrero de 2026, citando “presiones internas” y la imposibilidad de gestionar el escándalo mientras se mantiene la agenda gubernamental.
Aunque varios ministros del gabinete, incluido el canciller Rachel?Reeves, expresaron su apoyo a Starmer, la oposición conservadora ha calificado su posición como "insostenible" y ha intensificado las críticas en el Parlamento. Starmer, sin embargo, reafirmó su compromiso de cumplir el mandato de cinco años iniciado en julio de 2024 y aseguró que no tiene intención de abandonar el cargo.
El impacto del escándalo se extiende más allá de la política interna: la confianza popular en el gobierno ha caído a niveles históicamente bajos, según encuestas que sitúan a Starmer como el primer ministro más impopular desde que se tienen registros. La falta de una política fiscal clara y la promesa de no subir impuestos a los trabajadores, contrastada con la proyección de aumentos tributarios bajo Reeves, ha generado incertidumbre entre la ciudadanía.
Mientras tanto, la presión interna del Labour escocés y la atención mediática internacional mantienen el tema en el foco. La decisión de Starmer de mantenerse en el cargo o ceder ante la creciente oleada de críticas será determinante para el futuro del partido y la estabilidad política británica en los próximos meses.
Fuentes: Infobae – The Economist, El Día, Página?12.