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12/02/2026 12:08 • Internacionales
El 12 de febrero de 2026 el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, anunció que la aplicación de mensajería encriptada WhatsApp quedó bloqueada en Rusia por su "reticencia" a ajustarse a la legislación vigente. Meta, propietaria de la plataforma, denunció que la medida busca empujar a los usuarios hacia la aplicación rusa MAX, lanzada en 2025 por VK.
Según la propia compañía, la medida afecta a más de 100?millones de usuarios que utilizan WhatsApp en el país, lo que representa un retroceso en la privacidad y seguridad de las comunicaciones. El bloqueo se implementó mediante la exclusión de los dominios de la app del registro DNS nacional, una técnica que impide el acceso directo a los servidores de la plataforma.
Paralelamente, el regulador de telecomunicaciones Roscomnadzor intensificó las limitaciones a Telegram, ya afectado desde agosto con reducciones de velocidad y funciones, y desde noviembre con problemas para enviar fotos, videos y realizar llamadas. El parlamento ruso aprobó nuevas normas que obligan a reportar contactos con el exterior y a identificar dispositivos mediante número IMEI, lo que podría culminar en un bloqueo total.
Militares, blogueros y políticos criticaron duramente estas decisiones. En la Duma, el diputado Sergei Mirónov (Rusia Justa) acusó al gobierno de "colocar a los soldados en una zona de peligro" al impedir su comunicación con familiares. El gobernador de la región fronteriza de Belgorod, Viacheslav Gladkov, advirtió que la medida podría obstaculizar la información ante posibles ataques ucranianos.
MAX, promovida como una "superapp" de mensajería y comercio, carece de cifrado de extremo a extremo, lo que ha generado preocupación entre defensores de los derechos digitales sobre su posible uso como herramienta de vigilancia estatal. Abogados advierten que la falta de protección criptográfica podría exponer a los usuarios a riesgos de espionaje y fraudes.
Empresas de desarrollo de apps móviles y el sector turístico ruso también sienten el efecto del bloqueo: según el periódico RBC, la limitación del flujo de información podría reducir entre un 20?% y 30?% la llegada de turistas extranjeros, pues muchos dependen de Telegram para coordinar viajes y reservas.
El Kremlin ha señalado que el desbloqueo solo será posible si las plataformas acatan la legislación rusa, incluida la obligación de alojar datos en territorio nacional y de colaborar con medidas de ciberseguridad. Mientras tanto, la población rusa se enfrenta a la pérdida de canales de comunicación privados, mientras el Estado impulsa alternativas que podrían consolidar un mayor control digital.