Cosquín Rock 2026: Franz Ferdinand, Lali y cruces históricos en una noche épica
15/02/2026 18:20 • Entretenimiento
La primera jornada del festival más grande de Argentina entregó momentos inolvidables: desde el lujo internacional de Franz Ferdinand hasta colaboraciones sorpresa entre generaciones. Con un público que superó las expectativas, Santa María de Punilla vibró con una grilla que mezcló rock, pop y emociones a flor de piel.
Una apertura con sabor a reencuentro
El sábado 15 de febrero de 2026, el aeródromo de Santa María de Punilla recibió a miles de fanáticos provenientes de todo el país para dar inicio a una nueva edición del Cosquín Rock. Con un clima cálido y húmedo, la jornada comenzó con un ingreso tranquilo, distinto a la efervescencia de años anteriores, pero que no hizo más que anticipar la intensidad de lo que vendría.
Las bandas cordobesas Los Mentidores y Eruca Sativa oficiaron como anfitriones, dando la bienvenida desde dos puntos estratégicos del predio. Mientras la banda de José Palazzo saludaba en La Casita del Blues, el power trio lo hacía desde el escenario Norte, marcando el inicio de una jornada que prometía ser histórica.
Bersuit Vergarabat: el regreso de una leyenda
Veinticinco años después de haber sido una de las bandas principales en la primera edición del festival, Bersuit Vergarabat regresó a Cosquín con una energía enérgica y emotiva. Su lista de temas mezcló clásicos inoxidables con canciones posteriores a la salida de Gustavo Cordera, demostrando que la banda sigue vigente y con un mensaje contundente.
No faltó el mensaje político: la banda llamó a luchar contra un gobierno de "fachos", se despidió con un saludo a las Abuelas de Plaza de Mayo y regaló un guiño a la Mona Jiménez interpretando La Bolsa. Simultáneamente, en el escenario Sur, Emi Brancciari se presentó como solista con un set sólido que incluyó un homenaje a Charly García.
La nueva generación toma el control
El festival también fue escenario del despegue consolidado de artistas de la nueva generación. El Zar reunió una gran audiencia en el escenario Norte con su pop cancionero y bailable, mientras que Marilina Bertoldi desbordó rock en el escenario Montaña con una puesta en escena irónica y potiale: vestida como una concursante de certamen de belleza, con un vestido violeta strapless, una banda que decía "Miss Cosquín" y una peluca rubia de gran volumen.
Acompañada por una banda sólida y ajustada, Marilina desató pogos que tuvieron a su hermana Lula Bertoldi agitando desde abajo del escenario, mezclada entre la gente. Fue, sin dudas, uno de los momentos más vibrantes de la jornada.
Cruces inesperados: cuando el rock se hace familia
El escenario sorpresa cumplió su función de ser el punto de encuentro entre artistas y público. Allí se produjeron colaboraciones que quedarán en la memoria del festival:
- Ale Kurz, ex El Bordo, invitó a Abel Pintos para una superversión de Ji Ji Ji, generando lo que se sintió como el "pogo más grande de Cosquín".
- El Kuelgue tuvo el enorme gesto de invitar a Lito Nebbia para interpretar Solo se trata de vivir, un homenaje en vida para un prócer del rock nacional.
Dillom vs. Ciro: dos generaciones, dos escenarios
A las 19:30, puntual, Dillom salió a escena vestido como un oficinista que trabaja 12 horas, imprimiéndole rap y distorsión a su set. Consciente de la competencia con Ciro, le pidió al público que se acercara antes de rapear Pelotuda. Fue su quinto Cosquín consecutivo, un hito que celebró con su público fiel.
Mientras tanto, en el escenario Sur, Ciro y Los Persas interpretaban Morella con un invitado de lujo: Ricardo Mollo, de Divididos. Dos artistas que también tocaron en la primera edición del festival en 2001, cerrando un círculo perfecto entre generaciones.
Abel Pintos y Babasónicos: pop y rock en estado puro
Abel Pintos debutó en el predio de Santa María de Punilla tras brillar en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María y en la Plaza Próspero Molina. Colmó la zona del escenario Boomerang con hits irresistibles, desplegando una lista atravesada por el amor que hizo que parejas se abrazaran y bailaran durante todo el show.
Por su parte, Babasónicos ofreció un show sólido con una escenografía de lujo dominada por el color rojo, que se extendía desde el vestuario de Adrián Dárgelos hasta la puesta integral. Sonaron los clásicos de siempre: Los calientes, Vampi, Irresponsables. "¡Qué linda noche nos tocó!", celebró el cantante antes de bajar.
Franz Ferdinand: el lujo internacional que eleva el festival
A las 22:40, ni un minuto más ni un minuto menos, los escoceses Franz Ferdinand tomaron el escenario Montaña. Durante exactamente una hora (se fueron a las 23:40), demostraron por qué son una de las mejores bandas del siglo XXI.
"¡Cosquín Rock!", gritó el líder Alex Kapranos, cuya estampa magnetizó al público: delgadez, buena estatura y ese gesto de aristocracia rockera de dejarse la Telecaster colgando. La amalgama de new wave, glam e irresistible gancho pop dejó en claro que Cosquín Rock ganó prestigio internacional al incluirlos en su grilla.
Lali: el cierre pop que explotó la noche
Cerca de la medianoche, Lali subió al escenario Norte para su segundo show en la historia del festival. La artista, que viene de cerrar el año llenando River Plate, salió con un vestido que emulaba recortes de diarios con críticas en su contra: "Ladri depósito" y "Qué asco lo de Lali" se podían leer a lo lejos.
Brilló en hits como Motiveishon, Soy y Plástico, y sorprendió con una potente versión de Los viejos vinagres de Sumo, subrayando la frase "Para vos lo peor es la libertad". El cierre llegó con Fanático, su himno más confrontativo contra el presidente Javier Milei.
Un festival que se reinventa
La primera jornada del Cosquín Rock 2026 dejó en claro que el festival sabe renovarse sin perder su esencia. Con una programación heterogénea que mezcló rock, pop, rap y folklore, y con cruces entre generaciones que emocionaron al público, Santa María de Punilla vivió una noche que quedará grabada en la memoria de miles de fanáticos.
El mensaje fue claro: el rock argentino sigue vivo, se transforma, se cruza y se abraza. Y Cosquín Rock sigue siendo su casa.