15/02/2026 20:11 • Internacionales
El diplomático argentino, actual director de la OIEA, busca convertirse en el primer secretario general latinoamericano de las Naciones Unidas. Su propuesta de reestructuración profunda del organismo llega en un momento crítico, marcado por conflictos globales y una crisis financiera sin precedentes. Grossi competirá con Michelle Bachelet por el cargo que dejará António Guterres en 2027.
Una candidatura argentina con ambición global
El diplomático argentino
Rafael Grossi, de 63 años, lanzó una propuesta audaz para transformar las Naciones Unidas desde sus cimientos. En el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, el actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) presentó su visión de una ONU más eficiente y relevante para el siglo XXI.
"
Necesita menos grasa y más músculo", declaró Grossi en una entrevista con el diario brasileño Folha de São Paulo. "
No una ONU raquítica, pequeña, débil, tímida y temerosa", agregó, enfatizando que no se trata simplemente de recortes presupuestarios sino de una reestructuración profunda que elimine duplicidades y burocracia innecesaria.
El contexto de una elección histórica
La competencia por suceder al portugués
António Guterres se da en uno de los momentos más desafiantes para la organización creada tras la Segunda Guerra Mundial. La ONU enfrenta:
- Cuestionamientos sobre su relevancia: conflictos activos en Ucrania, Medio Oriente y otras regiones han puesto en duda la capacidad del organismo para mediar efectivamente.
- Crisis financiera sin precedentes: agravada por el retiro o suspensión de fondos por parte de Estados Unidos, que aporta más del 22% del presupuesto total.
- Escepticismo global: según Grossi, existe un "pesimismo" generalizado sobre la capacidad de la ONU de agregar valor real.
Las reformas propuestas por Grossi
El candidato argentino identificó problemas estructurales concretos que considera urgentes:
1. Duplicidad de mandatos: "
Hay seis, siete, ocho organismos hablando de las mismas cosas", denunció Grossi, señalando que esta situación "no es viable".
2. Burocratismo excesivo: propone agilizar los procesos internos para que la organización pueda responder más rápidamente a crisis.
3. Reconexión con las potencias: Grossi expresó confianza en su capacidad de restablecer vínculos con Estados Unidos y otros países clave que han perdido confianza en el organismo.
¿Cómo se elige al secretario general de la ONU?
El proceso de selección es complejo y requiere:
- Al menos 9 de 15 votos en el Consejo de Seguridad.
- Los cinco miembros permanentes con derecho a veto son: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
- Por una regla informal de rotación regional, tras dos mandatos europeos (Ban Ki-moon y Guterres), le correspondería a un latinoamericano.
La presentación formal de candidatos finaliza el
1 de abril de 2026, y el mandato de Guterres concluye en
enero de 2027.
Un escenario de competencia regional
Hasta ahora, los únicos candidatos formalmente nominados son Grossi y la expresidenta chilena
Michelle Bachelet. Sin embargo, otros nombres suenan como posibles aspirantes:
- Rebeca Grynspan (Costa Rica), ex vicepresidenta
- María Fernanda Espinosa (Ecuador)
- Mia Mottley (Barbados), primera ministra
- Alicia Bárcena (México), exsecretaria ejecutiva de la CEPAL
- Jacinda Ardern (Nueva Zelanda), ex primera ministra
El factor político regional
La candidatura de Grossi revela las tensiones políticas en América Latina. Mientras el presidente argentino
Javier Milei respalda al diplomático, Brasil ha decidido apoyar a Bachelet, alineándose con otros gobiernos de izquierda en la región.
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El proceso evolucionará y tal vez, en algún momento, yo tenga ese apoyo del Brasil", expresó Grossi, reconociendo que le resulta "muy doloroso" que el país vecino no lo respalde, dado su trayectoria de 40 años en diplomacia con estrechos vínculos con Brasil.
¿Candidato ideológico o técnico?
Grossi se defendió con firmeza de cualquier etiquetamiento político: "
Yo no soy un candidato de derecha, soy un funcionario internacional independiente". Aclaró que Argentina no está presentando a su canciller o a un allegado del presidente, sino a un profesional con cuatro décadas de experiencia.
Sobre si podría ser el candidato de
Donald Trump, respondió con cautela: "
Sería arrogante decir eso. Lo espero, lo deseo, del mismo modo que quiero ser el candidato apoyado por todos esos países decisivos".
El historial de equilibrio diplomático
Grossi también defendió su capacidad de mantener neutralidad incluso en temas polémicos: "
Cada vez que publico algo en X, los rusos dicen: 'Él está en las manos de los ucranianos.' Y los ucranianos dicen: 'Es un fantoche de Putin'", ilustró con humor.
Esta percepción de equilibrio es particularmente relevante dado su rol en el OIEA, donde ha tenido que navegar las complejas negociaciones sobre el programa nuclear iraní y otros temas sensibles.
Compromiso con la igualdad de género
Consultado sobre la ausencia histórica de mujeres en el cargo máximo de la ONU, Grossi defendió su propio historial: bajo su gestión en el OIEA, la proporción de mujeres en altos cargos pasó del
28% en 2019 al
53% actual.
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Creo en la igualdad entre el hombre y la mujer. A partir del momento en que hay candidaturas femeninas, el principio de la igualdad entre hombres y mujeres está perfectamente protegido", afirmó.
El camino hacia 2027
Con la carrera oficialmente abierta, los próximos meses serán decisivos para las gestiones diplomáticas. Grossi enfrenta el desafío de conseguir apoyo tanto de potencias occidentales como de países en desarrollo, mientras compite con Bachelet por el respaldo latinoamericano.
La propuesta de "menos grasa y más músculo" posiciona a Grossi como un candidato de reforma en un momento donde muchos cuestionan si la ONU puede seguir siendo relevante. Su éxito dependerá de su capacidad de convencer al Consejo de Seguridad de que tiene la experiencia y la visión para liderar una transformación que el organismo parece necesitar urgentemente.
Fuentes: Infobae | Declaraciones en Conferencia de Seguridad de Múnich | Entrevista con Folha de São Paulo