16/02/2026 04:09 • Tecnologia
Una impresionante imagen tomada desde la Estación Espacial Internacional reveló Salinas Las Barrancas, una laguna salada con forma de corazón y color rosa intenso ubicada a solo 53 kilómetros de Bahía Blanca. El fenómeno natural, producto de microorganismos extremófilos, se convirtió en una postal científica única que combina biología, clima y paisaje.
Un regalo de San Valentín desde el espacio
La NASA regaló al mundo una imagen que parece sacada de un cuento de hadas: un
corazón rosa brillante visible desde cientos de kilómetros de altura. La fotografía, capturada por astronautas de la
Estación Espacial Internacional (ISS) y difundida por el
Observatorio de la Tierra, muestra
Salinas Las Barrancas, una laguna salada ubicada en el partido de
Villarino, provincia de Buenos Aires, a exactamente
53 kilómetros de Bahía Blanca.
Lo que desde tierra ya impresiona por su extraña coloración, desde la órbita se transforma en un espectáculo visual hipnótico: un contorno casi perfecto de corazón teñido de rosa que emerge entre los paisajes pampeanos.
¿Qué es Salinas Las Barrancas?
Se trata de una
cuenca endorreica poco profunda con un ancho máximo de aproximadamente
10 kilómetros. Su dinámica está marcada por el ciclo del agua: tras lluvias intensas se llena, pero el fuerte sol de la región acelera la evaporación, dejando al descubierto extensas planicies blancas de
cristales de sal.
Esta laguna no solo es un fenómeno visual, sino también un recurso económico importante. Según detalla el Observatorio de la Tierra de la NASA,
dos veces al año se extraen hasta 300.000 toneladas métricas de sal, una actividad tradicional que depende del delicado equilibrio entre estaciones húmedas y secas.
El misterio del color rosa: la ciencia detrás de la magia
El llamativo tono rosa no es un efecto visual ni una edición digital. Es el resultado de un fascinante proceso biológico protagonizado por microorganismos extremadamente resistentes.
El responsable principal es el
alga Dunaliella salina, un organismo
extremófilo capaz de prosperar en ambientes con
altísima concentración de sal. Esta microalga produce pigmentos carotenoides que le dan su característico color rosado-rojizo.
¿Cómo funciona el proceso?
- Temporada húmeda: Cuando el agua diluye la salinidad, el color puede virar hacia tonos rojizos o pardos.
- Temporada seca: La evaporación aumenta la concentración de sal. Las algas disminuyen y el ecosistema queda dominado por arqueas y bacterias halófilas que intensifican el rosa característico.
Este fenómeno convierte a la laguna en un verdadero
laboratorio natural a cielo abierto, donde interactúan factores climáticos, químicos y biológicos de manera única.
Un ecosistema adaptado a condiciones extremas
Lejos de ser un desierto estéril, Salinas Las Barrancas alberga vida perfectamente adaptada:
- Vegetación halófila: Plantas que crecen en suelos salinos, en los márgenes de la laguna.
- Cardenal amarillo: Una de las aves más vistosas de la región.
- Flamenco chileno: Cuyos tonos rosados también dependen de los carotenoides presentes en su dieta, compuesta por microorganismos y pequeños crustáceos de la zona.
Todo está conectado: los microorganismos tiñen el agua, los flamencos se alimentan de ellos, y el ciclo de la vida sigue su curso en un entorno aparentemente hostil.
El valor científico de la imagen
La fotografía difundida por la NASA no solo deslumbra por su belleza estética. También representa un valioso
registro científico que permite documentar cómo el clima, la salinidad y los microorganismos interactúan para modelar paisajes únicos en el planeta.
Desde la órbita terrestre, los astronautas pueden observar cambios estacionales, variaciones de color y patrones geológicos que serían difíciles de percibir desde el suelo. Este tipo de imágenes contribuye al estudio de ecosistemas extremos y su respuesta ante cambios climáticos.
Un orgullo argentino que conquista el mundo
La difusión de esta imagen coloca a la Argentina en el centro de la atención científica internacional.
Salinas Las Barrancas se suma así a otros paisajes argentinos fotografiados desde el espacio, demostrando que nuestro país alberga tesoros naturales que merecen ser conocidos, estudiados y protegidos.
Para los habitantes de Bahía Blanca y la zona de Villarino, este reconocimiento representa una oportunidad para valorar un paisaje que muchos pasaban por alto, pero que ahora se revela como una joya natural de relevancia mundial.
Un corazón rosa que late en el sur bonaerense, visible desde las estrellas.