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Papa León XIV: "El mal no proviene de supuestos enemigos, ha entrado en los corazones"

18/02/2026 23:52 • Actualidad

En su primer Miércoles de Ceniza como Pontífice, el Papa León XIV presidió la liturgia penitencial en la Basílica de Santa Sabina e hizo un llamado urgente a la conversión personal y comunitaria, denunciando las estructuras de pecado que aquejan al mundo contemporáneo.

Un mensaje desafiante para iniciar la Cuaresma

El 18 de febrero de 2026, el Papa León XIV celebró su primer Miércoles de Ceniza como Sumo Pontífice con una homilía profundamente conmovedora y desafiante en la Basílica de Santa Sabina, uno de los templos más antiguos de Roma. Allí, ante fieles y cardenales, lanzó un mensaje que invita a la reflexión profunda: "El mal no proviene de supuestos enemigos, sino que ha entrado en los corazones, está en el interior de la propia vida y debe asumirse con valiente responsabilidad".

El significado del Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un período de 40 días de preparación espiritual hacia la Pascua. Durante esta celebración, se impponen cenizas sobre la cabeza de los fieles como signo de penitencia y conversión, recordando la fragilidad humana y la necesidad de arrepentimiento.

La procesión penitencial

La jornada comenzó con la tradicional procesión penitencial desde la iglesia de San Anselmo hasta la Basílica de Santa Sabina, en la colina romana del Aventino. Esta práctica, retomada después de que el Papa Francisco la realizara por última vez en 2020, sigue la antigua tradición de las "estaciones cuaresmales" romanas. El Papa, ataviado con una capa pluvial morada (color que simboliza la preparación espiritual y la penitencia), encabezó el recorrido antes de presidir la Eucaristía y el rito de imposición de la ceniza.

Las cenizas de un mundo herido

En uno de los pasajes más impactantes de su homilía, León XIV evocó la imagen de las cenizas no solo como símbolo penitencial, sino como reflejo del sufrimiento contemporáneo:
  • Ciudades desintegradas por la guerra
  • Las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos
  • Ecosistemas enteros destruidos
  • La concordia entre personas fracturada
  • El pensamiento crítico y la sabiduría local ancestral perdidos
  • El sentido de lo sagrado que habitaba en toda criatura, olvidado
"Hoy podemos reconocer la profecía que contenían estas palabras y sentir, en las cenizas que se nos imponen, el peso de un mundo que arde en llamas", afirmó el Santo Padre.

Estructuras de pecado: una denuncia profética

El Pontífice no eludió la realidad contemporánea y advirtió que el pecado "toma forma en los entornos reales y virtuales que frecuentamos", manifestándose incluso en "verdaderas 'estructuras de pecado' de orden económico, cultural, político e incluso religioso". Ante esta realidad, propuso un camino de liberación: "Oponer el Dios vivo a la idolatría —nos enseña la Escritura— significa osar la libertad y reencontrarla a través de un éxodo, de un camino".

Una llamada comunitaria a la conversión

El Papa subrayó que la Cuaresma no es solo un camino individual, sino un proceso que involucra a toda la comunidad. Citando al profeta Joel (Jl 2,16), destacó: "Convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho". "La Cuaresma, también hoy, es un tiempo fuerte de comunidad", insistió León XIV, quien abogó por un pueblo capaz de reconocer sus propios pecados.

El rol protagónico de los jóvenes

El Santo Padre destacó especialmente el papel de los jóvenes en este tiempo de conversión: "Son los jóvenes los que perciben claramente que es posible una forma de vida más justa y que existen responsabilidades por aquello que no funciona en la Iglesia y en el mundo". Por ello, animó a "empezar por donde se pueda y con quien esté dispuesto a hacerlo", reconociendo el potencial misionero de la Cuaresma para abrirse a personas inquietas y de buena voluntad.

El rito de la imposición de la ceniza

Tras la homilía, el Cardenal Angelo De Donatis, Penitenciario Mayor de la Santa Sede, impuso la ceniza sobre la cabeza del Papa. Posteriormente, León XIV realizó el mismo gesto con los cardenales y clérigos presentes.

Camino hacia la Pascua

La Cuaresma invita a 40 días de ayuno, oración y limosna en preparación para la Pascua. Al concluir su homilía, León XIV ofreció una invitación esperanzadora: "La Cuaresma, como nos sugiere el Evangelio, liberándonos del deseo de ser vistos a toda costa, nos enseña a ver más bien lo que nace, lo que crece; y nos impulsa a servirlo. Es la profunda sintonía que se establece con el Dios de la vida, nuestro Padre y el de todos, en el secreto de quien ayuna, ora y ama".

Fuentes:

Noticias de Hoy