19/02/2026 04:19 • Entretenimiento
Casi dos meses después de su fallecimiento, la Oficina del Médico Forense de Nueva York confirmó que el actor Peter Greene, recordado por sus roles en 'Pulp Fiction' y 'La Máscara', murió por una herida de bala accidental autoinfligida. El intérprete de 60 años fue hallado sin vida en su apartamento de Manhattan el 12 de diciembre de 2025.
Confirmación oficial tras dos meses de incertidumbre
La Oficina del Médico Forense de Nueva York reveló oficialmente la causa de muerte del actor
Peter Greene, quien fuera encontrado sin vida en su apartamento del Lower East Side, Manhattan, el pasado
12 de diciembre de 2025. Según el informe forense, el fallecimiento se produjo por una
herida de bala en la axila izquierda con lesión de la arteria braquial, clasificándose como un accidente.
La
arteria braquial es el principal vaso sanguíneo que suministra sangre al brazo, codo, antebrazo y mano. Una lesión en esta arteria puede provocar una hemorragia severa y potencialmente mortal en cuestión de minutos, lo que explicaría el trágico desenlace.
Los detalles del hallazgo
Los vecinos del edificio ubicado en la calle Clinton comenzaron a notar algo inusual el
10 de diciembre de 2025, cuando música navideña comenzó a sonar en bucle a alto volumen desde el departamento del actor. Tras dos días sin que nadie respondiera a las llamadas y con la música repitiéndose constantemente, los residentes notificaron a la administración del inmueble, que finalmente contactó a las autoridades.
El
12 de diciembre, oficiales de policía acudieron al lugar acompañados de un cerrajero para ingresar al departamento. Una vez dentro, encontraron el cuerpo de Greene en la sala de estar. Desde el inicio, las autoridades descartaron la participación de terceros.
Una conversación que cobra nuevo significado
Gregg Edwards, mánager y amigo del actor durante más de una década, reveló que mantuvo su última conversación con Greene el
miércoles 10 de diciembre, el mismo día en que los vecinos comenzaron a escuchar la música que nunca dejó de sonar.
En esa charla, Greene le comentó que estaba programado para someterse a una
cirugía el viernes 12 de diciembre para extirpar un tumor benigno cerca del pulmón. "Sonaba bien... fue una conversación completamente normal. Estaba un poco nervioso por la operación, pero dijo que no era algo serio", expresó Edwards, quien lo describió como "uno de los mejores actores secundarios del planeta".
Una carrera marcada por villanos memorables
Peter Greene nació en
Montclair, Nueva Jersey, y construyó una sólida carrera en Hollywood con casi
100 créditos como actor. Sus primeros papeles protagónicos llegaron con "Laws of Gravity" (1992) y "Clean, Shaven" (1993).
Sin embargo, fue en
1994 cuando alcanzó la fama internacional con dos icónicos papeles de villano:
- "Pulp Fiction": Interpretó a Zed, el guardia de seguridad sádico que tortura a los personajes de Bruce Willis y Ving Rhames en una de las escenas más memorables del film de Quentin Tarantino.
- "La Máscara" (The Mask): Encarnó a Dorian Tyrell, el villano principal que enfrenta a Jim Carrey y Cameron Díaz en esta comedia que se convirtió en un fenómeno mundial.
También participó en otras producciones destacadas como "Sospechosos habituales", "Blue Streak" y "Training Day".
Sus últimos proyectos
Al momento de su fallecimiento, Greene estaba trabajando en un documental titulado
"From the American People: The Withdrawal of USAID", proyecto que producía y narraba junto a Jason Alexander y Kathleen Turner. Su película más reciente, "Clicka", se había estrenado en
enero de 2026, apenas semanas antes del hallazgo de su cuerpo.
La familia del actor no ha realizado declaraciones públicas hasta el momento. Sus representantes destacaron su talento único para interpretar personajes complejos y perturbadores, recordándolo como un profesional dedicado y un amigo entrañable.
El legado de un actor de carácter
Greene fue reconocido a lo largo de su carrera por su capacidad para dar vida a antagonistas intensos y memorables. Su presencia en pantalla, siempre imponente, lo convirtió en uno de esos actores de reparto cuyo rostro resulta inmediatamente reconocible para los amantes del cine de los años noventa.
Su trágica muerte pone fin a una carrera que, aunque con períodos de menor visibilidad, nunca perdió la capacidad de sorprender al público con interpretaciones auténticas y poderosas.