19/02/2026 08:36 • Internacionales
Durante el confinamiento de 2020, un joven británico transformó un viejo cobertizo en una increíble casa de dos pisos para su hermana. Su proyecto se volvió viral y atrajo la atención de empresas de Florida y Australia, que ya le ofrecen oportunidades laborales por su talento constructivo.
De los videojuegos a la construcción: un cambio que cambió su vida
En la primavera de
2020, mientras el mundo atravesaba el encierro obligatorio por la pandemia del COVID-19,
Brad, un adolescente británico de solo
14 años, estaba como muchos jóvenes de su edad: pasando horas frente a su consola de videojuegos. Sin embargo, una decisión paternal transformaría su rutina en una historia que cruzaría fronteras.
Su padre, preocupado por el excesivo tiempo que su hijo dedicaba a las pantallas, le lanzó un desafío concreto y estimulante: convertir el antiguo cobertizo del jardín familiar en una casa de juegos para su hermana menor. La pequeña tenía un sueño específico: un espacio con
piso propio y escalera incluida.
Una semana de trabajo y 200 libras de inversión
Brad aceptó el reto con entusiasmo. Con un presupuesto de aproximadamente
200 libras (unos 230 euros), provenientes mayormente de materiales sobrantes que su padre tenía guardados, el adolescente diseñó y ejecutó toda la estructura en tan solo
una semana.
El proyecto incluía:
- Corte y atornillado de tablones para la estructura principal
- Aplicación de pintura y decoración interior
- Diseño de dos niveles conectados por una escalera
- Instalación de un pequeño bar en la sección abierta del cobertizo
Su padre actuó como capataz de obra, pero según declaró posteriormente, solo intervino cuando su hijo se quedaba sin ideas. El resultado fue una pequeña casa funcional de dos pisos que se convirtió en el reino de su hermana menor.
De proyecto familiar a fenómeno viral
La transformación fue documentada paso a paso en
Facebook, donde las imágenes del proceso capturaron la atención de miles de personas. La publicación acumuló más de
27.000 "me gusta", trascendiendo las fronteras de su ciudad, su país e incluso su continente.
Lo que comenzó como un álbum familiar para compartir con amigos y conocidos se transformó en un fenómeno de alcance global, demostrando el poder de las redes sociales para amplificar historias de talento y esfuerzo.
El talento no tiene edad: ofertas desde el extranjero
La viralización del proyecto captó la atención de empresas del sector de la construcción de lugares tan distantes como
Florida (Estados Unidos) y
Australia. Estas compañías contactaron a la familia de Brad para ofrecerle futuras oportunidades profesionales, impresionados por la calidad de su trabajo y su iniciativa a tan corta edad.
Este reconocimiento demuestra que habilidades como la creatividad, la capacidad de resolución de problemas y la iniciativa personal son altamente valoradas en el mercado laboral internacional, independientemente de la edad del candidato.
El valor educativo de los proyectos manuales
Para el padre de Brad, esta experiencia tuvo un valor educativo adicional: el adolescente comenzaría en pocos meses un curso de construcción en secundaria, por lo que el proyecto del cobertizo funcionó como una preparación práctica ideal.
Los aprendizajes que Brad adquirió durante esta semana incluyen:
- Reutilización de materiales y conciencia ecológica
- Diseño y planificación desde cero
- Trabajo manual y desarrollo de habilidades técnicas
- Resolución de problemas en tiempo real
- Gestión de proyectos y cumplimiento de plazos
- Colaboración familiar y trabajo en equipo
Una lección para padres e hijos
Esta historia nos deja una reflexión valiosa: a veces, detrás de un adolescente que parece "perder el tiempo" en pantallas, existe un talento oculto esperando el desafío adecuado para florecer. La clave está en encontrar la propuesta correcta que canalice esa energía hacia proyectos concretos y enriquecedores.
El caso de Brad demuestra que con motivación, recursos mínimos y el apoyo adecuado, los jóvenes pueden sorprendernos con capacidades insospechadas. Y quién sabe, quizás el próximo proyecto que nace en un jardín familiar termine conquistando el mundo.
Fuente: Santa Fe Canal