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21/02/2026 05:07 • Internacionales
Ucrania ha implementado un programa estatal de criopreservación de esperma para soldados que combaten contra Rusia, una medida sin precedentes diseñada para combatir la crisis demográfica y permitir que los combatientes preserven su capacidad de formar familias incluso si mueren en el frente.
La criopreservación es un proceso médico mediante el cual se congelan células reproductivas (esperma u óvulos) a temperaturas extremadamente bajas (generalmente -196°C) para preservarlas indefinidamente. Este procedimiento permite que las células mantengan su viabilidad durante años, posibilitando tratamientos de fertilidad en el futuro.
En el contexto de la guerra, esta técnica cobra especial relevancia: los soldados enfrentan no solo el riesgo de muerte, sino también posibles lesiones que podrían afectar su fertilidad debido a heridas de combate, estrés extremo o exposición a sustancias nocivas.
Maxim, soldado de 35 años de la Guardia Nacional ucraniana, es uno de los primeros en participar del programa. Desde el frente oriental, conectado telefónicamente con la BBC, explicó su decisión:
"Nuestros hombres están muriendo. El acervo genético ucraniano está muriendo. Esto se trata de la supervivencia de nuestra nación."
Maxim describió las condiciones extremas del combate: los drones rusos representan una amenaza constante a cualquier distancia, generando un estrés que impacta directamente en la fertilidad masculina.
"Si estás en el 'punto cero' de la batalla o a 30 u 80 kilómetros, no hay garantía de que vas a estar seguro. Eso significa estrés y tiene un impacto: tu deseo sexual disminuye."
La diputada Oksana Dmitrieva, coautora de la ley, explicó que la legislación tuvo que modificarse tras un caso emblemático: una viuda intentó usar el esperma congelado de su esposo fallecido pero inicialmente se le prohibió.
La norma actual establece que:
"Nuestros soldados están defendiendo nuestro futuro pero tal vez pierdan el propio, así que queremos darles esa oportunidad."
Katerina Malyshko y su esposo Vitaly intentaban concebir cuando él murió en combate. Un impacto directo de una bomba guiada le quitó la vida sin darle ninguna oportunidad de supervivencia.
La pareja tenía tres embriones viables congelados, pero la clínica inicialmente le negó el acceso a continuar el tratamiento. Tuvo que recurrir a los tribunales y esperar seis meses para que un juez fallara a su favor.
"Leí la sentencia y me senté a llorar. Porque era nuestra familia. Habíamos esperado demasiado y habíamos pasado por tanto. Sentí alegría y dolor a la vez porque tuve que luchar por mis derechos."
Katerina aún no está lista para intentar tener un hijo, pero quiere preservar esa opción. Su reflexión sobre el acuerdo de paz que se negocia en Ginebra es contundente:
"Si llegamos a un acuerdo ahora, la pregunta que queda es para qué murió tanta gente."
El Centro de Medicina Reproductiva estatal de Kyiv comenzó a aceptar soldados en enero de 2026. Su directora, Oksana Holikova, describe un panorama desolador: los tanques de nitrógeno líquido almacenan las muestras congeladas, pero los pasillos de la clínica están prácticamente vacíos.
El número de embarazadas atendidas se ha reducido a la mitad desde el inicio de la guerra. Muchas mujeres sufren lo que Holikova denomina "síndrome de la vida detenida": la imposibilidad de tomar decisiones importantes, como tener hijos, mientras el conflicto continúa.
"Las mujeres están asustadas de quedar embarazadas si van a terminar corriendo a refugios antibombas", explica la directora.
A pesar de la disponibilidad del programa, solo una docena de soldados se ha inscrito hasta ahora. Las barreras son principalmente culturales: los hombres ucranianos son reacios a hablar sobre fertilidad y salud sexual.
Maxim sugiere que la inscripción en el programa debería ser parte del proceso de reclutamiento, similar a como se toma una muestra de ADN para identificación post-mortem.
"Lo único que frena a la gente es que necesitamos hablar más de esto y explicar por qué es importante. Porque los hombres no haremos nada a menos que nos lo restrieguen por la cara y nos obliguen."
Con votaciones de enmiendas programadas para abril de 2026, el parlamento ucraniano sigue trabajando para perfeccionar la legislación y ampliar el alcance del programa.
El programa de criopreservación de esperma en Ucrania representa una respuesta innovadora y humanitaria a una crisis demográfica sin precedentes. Mientras la guerra con Rusia entra en su cuarto año, Ucrania busca preservar no solo su territorio, sino también su futuro generacional.
Fuente: BBC News Mundo